Análisis de Cult of PiN

Jugamos a esta unión de pinball y roguelike

José Miguel Rodríguez Ros
7 minutos de lectura
Cult of PiN
Cult of PiN
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Cult of PiN
STEAM

La idea tras Cult of PiN me parece buenísima: el videojuego convierte el clásico pinball en un roguelike, con modificadores, misiones, jefes y mucha locura. Sin embargo, es una lástima que no termina de ser brillante, por lo que se queda un poco por debajo de lo que esperaba a nivel personal. Aun así, si eres fan de los pinball creo que puedes encontrar disfrute. Análisis.

DESARROLLADOREDITORPLATAFORMASFECHA DE LANZAMIENTOVERSIÓN ANALIZADA
KennyMakesGamesKennyMakesGamesPC10 de agosto de 2026PC

Cult of PiN es un roguelike pinball con toques de deckbuilder, ya que puedes equiparte diferentes modificadores que te proporcionan ventajas diversas en cada partida. Al empezar una run en uno de los cuatro tableros disponibles, tu objetivo es derrotar al jefe y llegar lo más lejos posible consiguiendo puntos, invocando ataques devastadores y, por supuesto, jugando al pinball lo mejor posible.

El control en sí es bastante sencillo: controlas el lanzamiento de bola, las paletas para golpearla y poco más (tirones de la mesa y acciones menores). Tampoco hace falta nada más, ¿eh? Lo único que no me ha gustado es que las físicas de la bola las noto algo mejorables y se escapa en momentos en los que uno esperaría poder controlarla. Creo que se puede pulir su comportamiento por la mesa.

Cult of PiN

Lo curioso es que en los primeros compases de cada partida tienes unos ojos protectores que bloquean los huecos por los que se pierde la bola. Por cierto, hay un control importante que no he comentado antes: es posible “salvar” la bola con un movimiento “mágico”. A los puristas esto no les gustará, pero como pasa con Gambonanza, tienes que entender que es un roguelike y no un pinball de toda la vida.

Por eso, tus modificadores permanentes también tienen efectos de todo tipo, por no hablar de los modificadores temporales que vas obteniendo en cada run. Estos últimos hacen cosas como, por ejemplo, cambiar el ángulo de las paletas para golpear de otra manera, así como locuras que afectan a la partida o a la propia bola. Incluso puedes tener varias a la vez en la mesa.

Por ejemplo, algunos de esos modificadores crean el absoluto caos en el tablero si consigues activarlas (tienen diferentes condiciones, aunque normalmente están relacionadas con golpear un lugar o pasar varias veces por un sitio). Una de las más espectaculares es “Inferno”, que quema las bolas para hacer más daño a los jefes y te permite conseguir más puntuación en general. Si combinas eso con multibola, fliparás.

El concepto es bueno y Cult of PiN tiene lo que debe tener un juego del género, pero cuando empiezas a rascar en la superficie se ven los problemas. Hay pocas mesas diferentes y se queda corto en contenido, el gameplay es muy repetitivo y poco estimulante, los jefes tienen poca variedad, funcionan pocas builds y las diferentes dificultades no motivan demasiado.

Cult of PiN

Creo que Cult of PiN es un juego que no arriesga lo suficiente para hacer una experiencia realmente loca. Es algo que, por ejemplo, se ve en las mesas: la primera es completamente estándar, no tiene nada que la haga especial. El resto se atreven a hacer recovecos algo más interesantes, pero siguen siendo diseños que parecen más orientados a un juego serio de pinball que a un roguelike.

También considero que es mejorable desde el plano visual. Es bastante apagado, no aprovecha la posibilidad de hacer virguerías siendo mesas digitales y la aparición de los enemigos principales es muy sosa. No da la impresión real de estar combatiendo contra algo muy peligroso. Falta que sea más vistoso y es algo que, sinceramente, hacen muy bien los referentes del género, como Ball x Pit.

Cult of PiN

De hecho, me resulta curioso que el rollo tétrico del videojuego no se aprovecha como debe. Se queda de forma superficial y no profundiza en ciertos elementos que seguro darían una mayor sensación inquietante. Este es uno de los aspectos que más me ha decepcionado, porque esperaba que la ambientación tuviera una presencia más grande de la que tiene actualmente.

Pero quizá el gran problema es que su diseño simple en mesas y jefes hace que su parte roguelike se diluya. Al ser tan sencillo y tener la opción de puntuar de forma bastante común, no merece la pena calentarse la cabeza con las builds, porque casi todo funciona decentemente bien. Tu habilidad para golpear la bola sigue siendo lo más importante y quizá aquí esperaba algo distinto.

La sensación global es de un pinball básico con un roguelike que no profundiza lo suficiente como para estar entre los grandes del género. Aun así, no creo que sea un mal juego. Da para diversión unas pocas horas y puede ser interesante para entrar de vez en cuando a echar una partida, especialmente si buscas un pinball algo diferente. Espero que KennyMakesGames siga iterando el juego y mejorándolo.

Cult of PiN parte de una buena idea y consigue ofrecer algunas partidas divertidas y caóticas, pero se queda demasiado en la superficie. Sus mesas, jefes y posibilidades roguelike no profundizan lo suficiente, por lo que acaba siendo una propuesta repetitiva que funciona mejor como pinball diferente para partidas ocasionales que como un roguelike realmente memorable.

Por último, dar las gracias a KennyMakesGames por cedernos una copia de Cult of PiN.

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