Si en algo destaca Hideo Kojima es que no repite y tampoco olvida, pero siempre apuesta firme por sus ideas. Con el primer Death Stranding dividió al mundo entre quienes lo amaron por su apuesta única y quienes lo dejaron en la primera cuesta. Con Death Stranding 2: On the Beach nos presenta una secuela serena, madura y sorprendentemente accesible. Un título que no renuncia a su identidad ni a su ambición, pero que se atreve a ser más directa, más mecánica, y con ese extraño encanto melancólico. Eso sí, el nuevo viaje de Sam no es revolucionario, pero sí profundamente consciente de lo que quiere ofrecer. Por esto, y mucho más, te animo a leer nuestro análisis completo a continuación.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO |
|---|---|---|---|
| Kojima Productions | Sony Interactive Entertainment | PS5 | 26 de junio de 2025 |
DEATH STRANDING 2 ON THE BEACH
Death Stranding 2 On the Beach, la secuela de Death Stranding, arranca justo once meses después de los acontecimientos vividos en el primer título. Ahora, Sam Porter Bridges ha dejado atrás su papel de repartidor dentro de Bridges y vive una vida en aparente paz junto a Lou, en la frontera con México. Pero la calma dura poco. Un nuevo desastre, una desaparición inesperada y una amenaza global reactivan la misión de conectar a la humanidad. Pero, esta vez el destino es Australia. Una historia que ahora trata más sobre que queda de nosotros en vez de reconstruir un país.

La principal diferencia en la narrativa es que ahora abandona parte de la abstracción de la primera entrega para centrarse más en sus personajes. Donde antes predominaban los discursos sobre el mundo, aquí el foco está en las personas. Sam ya no es el lobo solitario que no quiere contacto; ahora arrastra heridas emocionales, dudas y responsabilidades nuevas. Lou ya no es solo una BB, sino un lazo real. Fragile tiene un rol mucho más activo, más emocional y más humano. Y nuevos personajes como Rainy, Tomorrow o el inquietante Dollman aportan matices inesperados.
A nivel estructural, la historia es más clara, menos críptica. Ya no se necesita repasar correos, entrevistas y glosarios para entender lo esencial. Aun así, no renuncia al surrealismo ni a los momentos de pura locura narrativa que solo Kojima puede orquestar, con momentos como ballenas de alquitrán, muñecos rotos que hablan con voz propia y enemigos que parecen salidos de un delirio mitológico. Todo está mejor dosificado y mejor integrado en el ritmo general.

Carga y conecta con la humanidad
El núcleo de la jugabilidad de Death Stranding 2 On the Beach sigue siendo reconocible al instante, se trata de recorrer largas distancias para entregar cargas, conectar asentamientos y sobrevivir al entorno. Pero en esta ocasión, es mucho más ágil, profundo y versátil.
El gameplay conserva su base, centrado en la gestión del peso, planificación de rutas, estudio del terreno, la construcción de estructuras y la toma de decisiones logísticas. Eso sí, el ritmo en esta secuela es mucho más fluido, ya que desde el principio los vehículos se desbloquean antes, las herramientas son más variadas y la interfaz ha sido rediseñada para ser más intuitiva. El sistema de carga, por ejemplo, ahora es más ágil de gestionar y permite mayor control en tiempo real, evitando las interrupciones constantes.

Uno de los cambios más notables es la incorporación de un sistema de progresión a través del APAS (Asistente Personal Adaptativo de Sam), que te permitirá desbloquear mejoras pasivas que se adaptarán a tu estilo de juego como portador. Unas habilidades pasivas que podrás desbloquear como el caminar en silencio para no ser detectado, hasta aumentar la capacidad de carga, mejorar el escaneo del entorno o facilitar el uso de vehículos. También al más puro estilo Kingdom Come: Deliverance, podrás mejorar tus estadísticas a medidas que realices acciones, como podría ser el llevar carga pesada, uso de armas o simplemente el caminar. Una pequeña capa de RPG sin romper la filosofía de la saga.
Para disfrutar de estas novedades, las entregas siguen siendo el corazón del juego, la variedad de encargos se ha multiplicado. Algunas incluso rozan lo íntimo, como llevar medicamentos a un anciano que no quiere hablar con nadie, o entregar música grabada para un refugio aislado. Todo suma a esa idea de conectar no solo territorios, sino también vidas.

La cuerda no basta para acabar con tus enemigos
Si en el primer Death Stranding el combate era casi una anomalía, en On the Beach es una pieza clave de su ecosistema. No es que se convierta en un shooter, pero la acción y el sigilo ya no están en un segundo plano, ahora forman parte activa del viaje debido a que se busca más la acción, con encargos que te obligarán viajar hasta campamentos de las mulas.
Sam ahora puede enfrentarse a enemigos humanos, criaturas sobrenaturales e incluso soldados mecas con un arsenal mucho más completo. Pistolas, fusiles, lanzagranadas, armas no letales, granadas quirales, trampas eléctricas, hologramas señuelos… Las opciones no solo se han multiplicado, sino que responden a diferentes estilos de juego. Puedes entrar a un campamento como un fantasma, derribar enemigos uno por uno en sigilo, o montar un asalto frontal con explosivos. La elección siempre será tuya.
Las armas tienen más peso, mejor feedback y animaciones están más pulidas. La IA enemiga también ha evolucionado, ya que los enemigos flanquean, buscan cobertura, despiertan a compañeros inconscientes o activan alarmas si perciben peligro. Esto convierte los enfrentamientos en pequeñas escaramuzas tácticas que, sin alcanzar la profundidad de un Metal Gear, sí ofrecen tensión, estrategia y buenos momentos.
Una de las novedades más interesantes son los nuevos enemigos, una milicia obsesionada con evitar la expansión de la red quiral. Y aunque esto aporta variedad y dinamismo, también genera una pequeña contradicción. Dado a que los entes varados (EVs) pierden algo de protagonismo, ya que sus apariciones son menos frecuentes, pero igual de impactantes.

Un mundo abierto con mucha más diversidad
En Death Stranding 2 On the Beach dejamos atrás Estados Unidos para desplazarnos por México y en gran medida por Australia, la cual ha sido reimaginada a través de la lluvia temporal y los restos del cataclismo quiral. Unas localizaciones que tienen un escenario más vivo, más hostil y más fascinante. En el caso de Australia, cada bioma plantea un reto distinto, desde las selvas que ocultan amenazas, a desiertos donde la visibilidad desaparece entre tormentas de arena hasta zonas sísmicas inestables que cambian rutas al instante.
A nivel de diseño, el terreno se siente más orgánico y menos repetitivo que en la primera entrega. Las opciones de movilidad se han ampliado con vehículos más robustos, tirolinas ajustables, trenes automatizados o estaciones de salto quirales. Todo está pensado para darte más libertad sin minimizar el reto de moverte. Porque aquí, el caminar sigue siendo un acto de resistencia.
El mapa también es más interesante visualmente: hay color, hay contraste, hay verticalidad. La exploración ya no se siente como un castigo, sino como una posibilidad de constante descubrimiento. Y aunque las herramientas hacen más llevadero el viaje, la sensación de estar solo ante lo desconocido sigue estando muy presente.

Nunca estarás solo gracias al multijugador asíncrono
El multijugador de Death Stranding 2 On the Beach sigue siendo asíncrono, pero más afinado y profundo. Como pasaba en el anterior juego, las estructuras que dejas pueden aparecer en el mundo de otros jugadores, y viceversa. Pero ya no se limita a caminos y tirolinas: ahora puedes colaborar en infraestructuras más grandes, como líneas ferroviarias comunitarias o zonas de catapulta compartida.
La principal novedad está en cómo se gestiona esa cooperación. Puedes priorizar las estructuras de jugadores con los que compartes estilo, dejar equipamiento útil para otros o recibir “likes” como forma de reconocimiento. No sirven para subir estadísticas, pero sí alimentan esa idea base del juego: ayudar a otros sin esperar nada a cambio.
APARTADO AUDIOVISUAL
Kojima Productions ha conseguido que Death Stranding 2 On the Beach sea uno de los juegos visualmente más impactantes de la actual generación. El motor Decima Engine vuelve a demostrar su potencia con escenarios amplios, biomas diversos y un nivel de detalle que roza el fotorrealismo. La iluminación dinámica, los efectos climáticos y los ciclos día/noche son espectaculares a nivel técnico. Las animaciones son muy precisas, los modelados de personajes sobresalientes, y los rostros transmiten emociones reales sin necesidad de una sola palabra.
Con relación a su apartado sonoro, los efectos de sonido están muy bien seleccionados para crear la mejor experiencia posible, desde el viento, la lluvia hasta el crujido de las piedras bajo las botas de Sam. Como es habitual en los juegos de PlayStation Studios, está totalmente doblado al castellano con un nivel de actuación excelente, y también cuenta con textos y subtítulos en español. Por último, la banda sonora está compuesta por Woodkid, junto a temas licenciados, es emotiva y aparece en los momentos idóneos como nos tiene acostumbrado Hideo Kojima. Puedes escuchar el álbum oficial en Spotify.

CONCLUSIÓN FINAL
Death Stranding 2 On the Beach es un juego imprescindible, ya que es una secuela valiente que mantiene su idea original. No solo perfecciona su jugabilidad y amplía su mundo, sino que ofrece una experiencia emocionalmente única, donde cada paso importa y cada conexión deja huella. Un viaje que mezcla lo íntimo con lo épico, lo extraño con lo humano, y que solo Kojima podría firmar con tanta personalidad y convicción.

Por último, dar las gracias a Precision Spain por cedernos una copia de Death Stranding 2 On the Beach.




