Tengo que decir que Dragon Quest VII Reimagined me ha sorprendido muchísimo. Square Enix ha acertado de pleno con el planteamiento de este remake: elimina relleno innecesario, mejora la jugabilidad y presenta un apartado visual excelente que me ha dejado embobado constantemente. Es un JRPG clásico con alma moderna y funciona de lujo. Te cuento qué tal está en este análisis.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO | VERSIÓN ANALIZADA |
|---|---|---|---|---|
| Square Enix | Square Enix | PC · PS5 · Nintendo Switch · Nintendo Switch 2 · XSERIES | 5 de febrero de 2026 | PC |
Un JRPG clásico actualizado con mucho acierto
El otro día hablaba con mi novia que Square Enix ha seguido dos caminos distintos con sus sagas de JRPG más famosas. En Final Fantasy se permiten innovar y adaptarse a nuevos tiempos (aunque a algunos no nos guste del todo) y en Dragon Quest mantienen la esencia más clásica posible con retoques que actualizan la experiencia a los tiempos que corren. Dragon Quest XI fue el culmen de ese planteamiento.
O lo fue hasta ahora. No sabemos nada de DQ XII y espero que supere mis expectativas, pero desde luego Dragon Quest VII Reimagined es el ejemplo perfecto de lo que comento. Es un JRPG de toda la vida, con combates por turnos, dureza en los enemigos, historias sencillas pero interesantes, exploración, desarrollo de los personajes y un mundo que se abre ante ti como un libro.
El DQ VII original tiene fama de ser un juego pesado, repetitivo, con algunas decisiones de diseño que lastraron su calidad. Es por eso también que Dragon Quest VIII se recuerda con tanta alegría, porque solucionó muchos de los problemas de su antecesor (además de ser un juegazo, claro). Es cierto que el remaster de 3DS arreglaba algunos problemas, pero seguía siendo eterno.
Square Enix debió darse cuenta de que en Nintendo 3DS no habían conseguido hacerle justicia al juego y, en este afán por actualizar la saga que están teniendo, entendió que el VII necesitaba una oportunidad más. El Reimagined fue un anuncio que nos pilló a todos por sorpresa, pero ahora que he jugado puedo asegurarte que es justo lo que necesitaba este videojuego.
Como te decía, esto es un JRPG por turnos de toda la vida. Es un Dragon Quest clásico. De la A a la Z. Pero va al grano, se deja de rollos insulsos y te da diversión constante, además de un montón de opciones de accesibilidad que hacen que la experiencia sea adaptable y más ligera. La función que más agradezco es poder subir la velocidad de los combates. Agiliza mucho tu tiempo jugando.
Aunque una de sus virtudes es el apartado gráfico. Diría que es uno de los videojuegos más bonitos que se han hecho nunca, en general. Es una preciosidad. No podía parar de pensar lo que sentiría si un juego de Pokémon se viera así. Pero no sólo es muy bonito porque parece un diorama en movimiento, por el detalle de los modelados o por el genial uso de la iluminación: también lo es por unas buenas animaciones.
Además, el rendimiento es genial. Creo que lo demuestra que ha salido en todas plataformas. Yo he jugado en PC a 4K y 60 FPS y es espectacular (tengo una Gigabyte RTX 4080 Gaming OC 16GB GDDR6X y un Intel Core i7-14700K). Por cierto, puedes acercar la cámara desde el menú, por si quieres observar de cerca los modelos. Personalmente me gusta por defecto, pero que sepas que existe la opción.

Menos relleno, más ritmo y una estructura mucho más moderna
El original duraba unas 100 horas y este puedes pasártelo en menos de 40. ¿Qué ha pasado? Bueno, se han eliminado viajes y subhistorias que no aportaban nada. En DQ VII eres un chaval que vive en la única isla que existe en el mundo. Como eres de mente inquieta y no te crees ese cuento, te dedicas a buscar evidencias de la existencia de otros lugares habitados junto a tus amigos.
Un buen día, esa curiosidad hace que viajes al pasado, a un lugar que no conoces. Cuando resuelves el problema que sucede en ese sitio y vuelves al presente, algo mágico sucede: la isla que salvaste del colapso emerge del mar y aparece frente a la tuya, actualizada al momento presente. Eso hace que la gente de tu pueblo se escandalice, pero también crea muchas posibilidades.
Para viajar al pasado de nuevo y rescatar más territorios debes encontrar unas tablillas y llevarlas a un templo. Esto, en el original, era muy tedioso; además, había muchísimo backtracking en las islas que, realmente, no aportaba mucho. Era relleno, como el de tu anime favorito. Y eso, hoy en día, funciona menos. De hecho, no era tan interesante, así que los japoneses han metido tijera. La etiqueta de “reimagined” no es baladí.
En realidad, y salvando todas las distancias, este DQ VII ha recibido el mismo trato que Final Fantasy VII, en el sentido de que cambia su contenido y se reescribe la historia que quiere contar. En este caso, lo que se ha hecho es recortar y mejorar el relato para comprimirlo en una experiencia más comedida. Creo que ambos planteamientos son acertados, aunque el resultado sea diferente.
Evidentemente, ese recorte también se nota a nivel jugable. La exploración es más reducida y directa; las mazmorras son mucho más concretas; los combates son más ágiles (aunque insisto en que agradezco que se aceleren, porque algunos puede durar minutos); y la historia, por supuesto, va más rápido y se deja de tanto rodeo. Aplaudo cada una de estas decisiones. Es un videojuego más redondo.
Y, por si todo esto fuera poco, las opciones de accesibilidad son enormes. Todo está mejor señalizado para que no te pierdas, pero incluso hay otras posibilidades que suavizan la experiencia: cambio de dificultad en todo momento, activación de doble experiencia ganada para evitar el farmeo excesivo (que puede haberlo), autocombate, e incluso una opción para eliminar que los monstruos te ataquen.
Dragon Quest VII Reimagined es un JRPG para todo el mundo. Y es muy difícil de lograr. Todas las opciones que introduce han hecho que, literalmente, cualquier jugador se pueda acercar a él, desde los primerizos que no han tocado un combate por turnos en su vida, hasta los veteranos que quieren algo más hardcore. En Difícil a mí sí me parece un reto (si no te matas a farmear, claro, porque en ese caso lo rompes).
Y sobre todo empieza a brillar cuando desbloqueas las vocaciones. Ahí las builds de los personajes suben un tono en complejidad y las posibilidades se multiplican, porque puedes combinar un par para crear combinaciones de habilidades muy interesantes. El juego también eleva en ese momento su dificultad, porque sabe que eres mucho más fuerte. A nivel estratégico va de menos a más de forma muy evidente.





Una reinterpretación valiente que no mira atrás
A mí los cambios me gustan, pero es cierto que rompen con el original. Aquí no hay momentos de vacío, no hay situaciones en las que no sepas qué hacer, no hay casi conversaciones que no aporten algo, no hay miedo en las mazmorras (porque no hay encuentros aleatorios con los enemigos y hay mapa disponible). ¿Puede eso molestar a algunos jugadores? Supongo, pero para repetir lo mismo ya tienes el original.
Lo bueno de este Reimagined es que no tiene miedo en ser otra cosa. Es Dragon Quest VII, sí, pero como si se hubiera hecho hoy. Le da igual lo que fue. Y me parece muy acertado, porque siempre podrás disfrutar de la experiencia densa del original. Si quieres de verdad “reimaginarlo”, debes hacer algo diferente. Vuelvo a esa analogía de FF VII, porque Square Enix pensó lo mismo en ese caso.
Así que la cosa es muy sencilla: si buscas una experiencia clásica de JRPG, pero con opciones propias de 2026, Dragon Quest VII Reimagined te va a flipar. La parte positiva es que puedes adaptar la experiencia a tus exigencias, así que puedes hacerlo más o menos chungo. Y eso está genial. Personalmente he disfrutado muchísimo de este enfoque y me han entrado aún más ganas de Dragon Quest XII.
Por cierto, antes de acabar, quiero poner en valor el trabajo de traducción y localización. No es sobresaliente, es lo siguiente. Hay que decirlo y gritarlo mil veces al viento. La IA jamás haría algo así. En cada isla hablan como con un dialecto distinto (en japonés también pasa) y, si pones los textos en español, representan a las diferentes lenguas oficiales de nuestro país. Es maravilloso.
Conclusiones
Dragon Quest VII Reimagined es el ejemplo perfecto de cómo actualizar un JRPG clásico sin traicionar su esencia. No tiene miedo de romper con lo que fue. Square Enix ha sabido eliminar el relleno, mejorar el ritmo, modernizar sistemas clave y acompañarlo de un apartado visual sobresaliente, dando lugar a una experiencia mucho más accesible, ágil y disfrutable.

Por último, dar las gracias a Bandai Namco España por cedernos una copia de Dragon Quest VII Reimagined.






