Análisis de Driving Rogue

Jugamos a este indie que combina drifting y roguelike

José Miguel Rodríguez Ros
7 minutos de lectura
Driving Rogue
Driving Rogue
8 RECOMENDADO
Driving Rogue
STEAM

A veces uno tiende a pensar que en videojuegos ya está todo inventado y es imposible innovar. Pues, aunque no es fácil, todavía hay desarrolladores que logran sorprender. Sin duda, Driving Rogue es uno de esos juegos que nunca hubiera pensado que son posibles. Si unes conducción con roguelike, esto es lo que obtienes. Y mola mucho. Te cuento por qué en este análisis.

DESARROLLADOREDITORPLATAFORMASFECHA DE LANZAMIENTOVERSIÓN ANALIZADA
Gravity WorksGravity Works | Cosmic Shift StudiosPC17 de septiembre de 2026PC

Los videojuegos de conducción son de mis favoritos y llevo jugándolos desde que tengo uso de razón. Hace años, los títulos arcade nos daban muchas alegrías: OutRun, Motorstorm o DriveClub son solo algunos de los ejemplos. Pero, por desgracia, en los últimos tiempos la cosa se había frenado. Por suerte, llevamos unos meses mucho mejores, con juegos como Screamer, Forza Horizon 6 o, por qué no, Driving Rogue.

El juego de Gravity Works es la enésima prueba de que los indies no tienen miedo. El videojuego une conducción y roguelike en una experiencia realmente única y diferente. Lo importante, además, es que es divertido y desafiante cuando vas avanzando. Me parece un título bien pensado y estructurado, y me ha sorprendido bastante por su calidad y por su propuesta.

Driving Rogue

Como buen roguelike, puedes lanzarte a realizar una run e intentar llegar hasta el final. Para completar una, debes superar tres rondas de tres pruebas y, después, vencer a uno de los corredores principales (los jefes, vaya). Cada prueba es una carrera contrarreloj por un Londres de fantasía (creado de forma procedimental, pero es reconocible). Si la superas, avanzas a la siguiente.

Lo interesante aquí es que la carrera es una prueba urbana en la que tienes tres objetivos: el primero y fundamental, llegar a la meta a tiempo; el segundo, esquivar el tráfico (coches y los clásicos buses de dos plantas, por ejemplo) y los diferentes obstáculos que encontrarás por las calles; el tercero, derrapar para conseguir la máxima puntuación y obtener buenas mejoras para tu coche.

Y sí, el drifting es la mecánica principal, porque es lo que más puntos te da. El control es sencillo (activas el derrape con un toque al freno y recuperas la marcha en línea recta con otro) y muy accesible. No hace falta ser un as del drift, ni mucho menos. Pero eso no quiere decir que sea fácil, porque el tráfico y algunas curvas muy cerradas pondrán a prueba tu habilidad.

Las otras formas de obtener puntos son correr a gran velocidad durante mucho tiempo sin tocar nada, y esquivar los obstáculos con el mayor riesgo posible (el juego valora que pases muy cerca de un coche, por ejemplo). Si chocas con cualquier elemento del escenario (golpear la acera cuenta), tu combo desaparece y pierdes los puntos que estuvieras consiguiendo. A veces, conviene cortar un combo y sumar.

Como te comentaba, el manejo es muy simple, muy arcade, pero funciona realmente bien. Es divertido. Además, cada coche tiene sus particularidades, así que es entretenido probarlos cuando los desbloqueas. Cada run completa puede durarte menos de una hora, así que es genial para echar una partida y volver en otro momento, aunque estoy convencido de que te apetecerá darle más caña todavía.

En cada run hay mejoras que obtienes después de cada prueba. En la tienda puedes comprar una serie de cartas que incrementan tu velocidad o derrape, por decir algo. Pero también otras que modifican de forma significativa tu rendimiento y te pueden servir para que el coche se controle mejor o, por ejemplo, te dé más puntos con cada acción que realizas en pista.

Por supuesto, como en otros exponentes del género roguelike, esas mejoras se pierden al comenzar otra run, pero sí hay desbloqueos que se mantienen de forma permanente para que tus próximos intentos puedan ser exitosos. Estas mejoras también ayudan a mantener el interés entre intentos y evitan que la repetición que puedes sentir por las mismas pruebas te cansen.

Driving Rogue

Los coches son personalizables visualmente, no solo en la pintura, sino también con tuneos para cambiar casi cualquier parte de la carrocería. Al principio tienes acceso a pocas piezas, pero si desbloqueas contenido es posible tunear los coches de forma bastante profunda. No es un Need for Speed clásico, claro, pero desde luego hay más opciones de las que uno espera en un juego así.

La experiencia de Driving Rogue está orientada a un jugador, pero la realidad es que también tiene modo multijugador. Podéis uniros hasta cuatro usuarios para jugar en cooperativo. Sí, como lo lees. Esto es algo que me ha parecido fantástico y que me ha recordado, irremediablemente, a mi querido e infravalorado Horizon Chase Turbo. Así que, sí, puedes jugar con amigos.

Solo está en inglés, pero es sencillo de entender. Por cierto, los desarrolladores metieron una actualización para poder guardar en medio de los intentos. Gráfica y artísticamente me ha gustado mucho, con formas simples y mucho color, a pesar de que se conduce por la noche. El rendimiento ha sido perfecto a 4K, 60 FPS y todo al máximo (Gigabyte RTX 4080 Gaming OC 16GB GDDR6X y un Intel Core i7-14700K).

Driving Rogue combina conducción arcade y roguelike con mucho acierto, gracias a un manejo accesible, un sistema de puntuación que invita a arriesgar y unas mejoras que dan ganas de volver a intentarlo. Sus coches, la personalización y el cooperativo completan una propuesta que me ha sorprendido bastante.

PCMGAMES - Medalla Recomendado

Por último, dar las gracias a Gravity Works por cedernos una copia de Driving Rogue.

Driving Rogue
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RECOMENDADO 8
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