Es evidente que Duskfade golpea directo a la nostalgia. Es uno de esos videojuegos que recuerdan a otra época (PlayStation 2, en este caso) y sus influencias son más que evidentes. Es un juego de acción y plataformas competente, con buenos momentos, pero también con diversos problemas que a mí me han pesado. Te cuento lo que me parece en este análisis.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO | VERSIÓN ANALIZADA |
|---|---|---|---|---|
| Weird Beluga | Fireshine Games | PC | PS5 | Nintendo Switch 2 | XBOX Series | 13 de agosto de 2026 | PC |
La influencia de grandes como Kingdom Hearts y Ratchet & Clank
Hay veces que se echan de menos juegos más lineales y directos en lo jugable, con poca parafernalia alrededor. Es lo que teníamos hace unos años y me sienta bien disfrutar de una experiencia así de vez en cuando. No todo tiene que ser un mundo abierto enorme con mil cosas para hacer. Y es justo lo que ofrece Duskfade, el nuevo videojuego del estudio español Weird Beluga.
Duskfade es un videojuego de acción y plataformas que se inspira claramente en Jak and Daxter y Ratchet & Clank a nivel jugable, y en Kingdom Hearts por la narrativa y diferentes elementos del título, como la espada llave. Los escenarios de los mundos también recuerdan en parte al juego de Square Enix y Disney, así que creo que disfrutarás bastante del título si te mola KH.
También hay reminiscencias en el relato. En el juego controlas a Zirian, un joven que, de buenas a primeras, ha perdido a su hermana tras un extraño suceso. Una Torre con un reloj ha sumido al mundo en la oscuridad absoluta. Los monstruos han comenzado a aparecer y los habitantes de Tick Town y alrededores están asustados. El protagonista se convierte en el héroe de forma involuntaria.
Y digo eso porque él persigue el objetivo de rescatar a su hermana, que ha sido raptada por Despair, el malo malísimo y el causante de todo lo que está sucediendo. Deberás ir a cada zona (o mundo, según quieras verlo) para romper las cadenas que han salido desde la Torre y han atado al mundo a su control. La narrativa es correcta y toca temas como la pérdida, la ausencia o el crecimiento personal (de Zirian).





Un juego inspirado en otra época… y con limitaciones
Al empezar a jugar es fácil pensar en PlayStation 2 y en esos juegos más lineales y estructurados por niveles que nos hacían disfrutar un montón. Aun así, hay que reconocerle a Duskfade que sus escenarios tienen zonas abiertas en las que puedes explorar para conseguir cristales o diferentes recursos para mejorar las habilidades del protagonista. Pero es justo aquí dónde he encontrado más problemas.
El ritmo del juego me parece irregular. Hay zonas demasiado largas en las que, sinceramente, no hay nada. Explorar para conseguir algún que otro recurso de mejora no me ha parecido entretenido a la larga porque el mundo está casi muerto. Los escenarios me parecen desaprovechados en su mayoría y creo que podría haberse explotado mucho más con misiones secundarias o relatos adicionales.
Tampoco ayuda demasiado que el combate sea flojo. Las acciones son muy básicas y los combos tampoco es que sean demasiado atractivos. Se basa en esquivar (en el último momento, si puedes, para activar una ralentización del tiempo) y atacar rápidamente después. Las peleas básicas y secundarias acaban por aburrir un poco (al menos hay cierta variedad de enemigos), pero contra jefes la historia cambia.
Es curioso porque ahí parece otro juego. Los combates contra los bosses son muy divertidos y, hasta cierto punto, desafiantes. Están bien trabajados y tienes que estar muy atento al entorno y a sus patrones, con fases en las que solo debes sobrevivir haciendo gala de un buen plataformeo esperando tu momento. Sin duda, me parece uno de los mejores apartados de Duskfade.
Por cierto, la parte de plataformas del videojuego está bastante bien, aunque también es algo irregular. Hay zonas muy chulas, que combinan muy bien todas las mecánicas (salto doble, dash, gancho, patinaje sobre raíles…), pero otras poco inspiradas que parecen estar ahí para alargar un poco el viaje. Y es que, en general, he tenido un poco esa sensación con el título.
Es posible superarlo en 11-13 horas, pero siento que mucho de ese tiempo es de relleno, de rutas largas en escenarios que aportan muy poco. Hubiera sido más redondo menos y mejor, aunque sé que esto puede sonar polémico para cierto tipo de jugador que antepone la cantidad a la calidad. No digo que haya sido algo intencional, pero es la sensación que me ha dejado.
Con todo, creo que Duskfade es justo lo que quiere ser: un videojuego que apela a otra época, a la nostalgia, a un momento del gaming en el que, quizá, disfrutábamos de una manera más inocente. Y está bien, considero que muchos jugadores van a encontrar aquí una experiencia que van a gozar de principio a fin. En mi caso, no ha sido tan así: reconozco lo bueno que tiene, pero me falta algo más para llegar a emocionarme.
El videojuego tiene un apartado artístico bastante único, a pesar de que las influencias están claras. Me ha gustado, aunque a veces se siente muy recargado. Lo que sí le aplaudo es que no he sufrido ni un solo bug y está bien optimizado: me ha ido correctamente a 4K y 60 FPS en PC (tengo una Gigabyte RTX 4080 Gaming OC 16GB GDDR6X y un Intel Core i7-14700K).
Como último apunte, quiero destacar que tiene cinemáticas totalmente dobladas (al inglés, que es la parte menos positiva, pero es entendible para ser un indie, demasiado que han podido hacer eso). Es un esfuerzo considerable para una producción de este tamaño y se agradece, porque te ayuda mucho más a empatizar con los personajes y a entrar en la narrativa. Los textos sí están en español.
Conclusiones
Duskfade es una aventura de acción y plataformas con mucho encanto y buenas ideas, entre las que destacan las peleas contra jefes y varias secciones de plataformeo. Sin embargo, el ritmo irregular, los escenarios desaprovechados y un combate demasiado básico le pesan bastante.
Por último, dar las gracias a JF Games por cedernos una copia de Duskfade.






