Es imposible entender Kirby Air Riders sin comprender a Masahiro Sakurai… Y eso me hace preguntarme cuántos nintenderos están dispuestos a hacerlo. Diría que es una de sus obras más personales, en lo bueno y en lo extraño (que no malo), y a mí mismo me crea cierta contradicción, porque no todo me ha entusiasmado por igual. Dicho esto, es innegable que es divertido y original. Análisis.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO | VERSIÓN ANALIZADA |
|---|---|---|---|---|
| Nintendo | Nintendo | Nintendo Switch 2 | 20 de noviembre de 2025 | Nintendo Switch 2 |
Kirby Air Riders es un videojuego de autor
Masahiro Sakurai es probablemente uno de los desarrolladores más queridos y más conocidos de la Nintendo actual. Su papel en Super Smash Bros. Ultimate ha sido el culmen a una carrera de éxito, que en un momento pasó por un curioso juego de GameCube llamado Kirby Air Ride. Aunque no era para todo el mundo, tuvo sus adeptos, y algunos lo recuerdan con mucho cariño.
Para que el creativo japonés siguiera a tope con lo que Nintendo quería que hiciera, la Gran N le dejó modernizar aquel extraño videojuego y por eso existe hoy Kirby Air Riders. Y eso se nota muchísimo. Es un juego de autor, y eso tiene sus cosas buenas y otras que no lo son tanto. No suele pasar esto mucho. Quizá es Hideo Kojima otro de los que se pueden permitir estas licencias.
Es innegable que Kirby Air Riders, que ha salido en exclusiva para Nintendo Switch 2, es un videojuego muy entretenido y único, y también no se le pude poner ni un pero a su lanzamiento: es completísimo y está pulido al milímetro. Se nota que Sakurai hace las cosas bien, y las hace a su manera. Este juego es otra demostración de lo bueno que es en cuestiones de diseño y control.
Pero lo más interesante, quizá, es que esta obra es mucho más que un videojuego de carreras. Al principio era complicado entender por qué Nintendo había sacado en cuestión de pocos meses Mario Kart World y este título, pero tras jugarlo, entiendo que la compañía nipona sabe que son experiencias distintas. De hecho, no tengo claro a quién recomendar este nuevo Kirby.
Y lo digo porque mezcla el concepto de Mario Kart con el de Smash Bros. (sí, aunque suene raro) y crea como resultado un videojuego increíblemente variado, con opciones tan diversas que considero que a muchos les pasará como a mí: no me gusta todo lo que ofrece, no porque esté mal, sino porque no me interesa. Hay algunos modos que me han aburrido porque no son lo que busco.
Eso me pone ante una tesitura compleja en este análisis, porque aunque haya modos que no me han entusiasmado, es una cuestión muy personal que se reduce meramente a mis gustos. Nada está mal hecho aquí; al contrario, es una lección de cómo hacer las cosas bien. No es que todo sea perfecto, pero desde luego soy capaz de apreciar que las cosas se han hecho bien aunque a mí no me emocionen.

Un juego de carreras único
El primer gran shock al arrancar Kirby Air Riders lo tienes cuando te lanzas a correr una carrera. El avance del vehículo es automático y tu intervención se reduce a usar un stick y un botón. Esos dos inputs le bastan a Sakurai para hacer algo único y te aseguro que la profundidad que tiene la jugabilidad es sorprendente. Eso sí, la curva inicial de dificultad es relativamente alta.
Es un juego que requiere de cierto compromiso por parte del jugador. Tienes que tener paciencia y entender lo que propone, no sólo para acelerar e ir más rápido, sino para atacar a los rivales y salir victorioso. No es cuestión de una o dos carreras, y seguirás perfeccionando la técnica con el tiempo, porque es un título que te pide mucha precisión. Eso sí, si le das ese margen y te lo tomas en serio, el resultado es brutal.
De hecho, pienso en cómo fueron mis primeras carreras y en cómo me manejo ahora, y el resultado es muy diferente. Es muy entretenido y esta parte me ha encantado. Para mí es lo mejor del juego. Por cierto, además de las pruebas normales, hay un modo llamado “A vista de pájaro”, que te propone correr en circuitos más pequeños y con vista cenital que recuerda a juegos clásicos de coches. Es muy chulo.
Y todo esto me ha flipado sobre todo porque cada personaje es, literalmente, un mundo. Cada uno de ellos tiene estadísticas únicas, pero es que incluso varían en la jugabilidad. Eso hace que algunos sean mejores en tierra, otros volando, otros haciendo daño… Pero el equilibrio es perfecto. Cualquiera puede ganar y es posible especializarte en el que más se adapte a tu estilo sin miedo de que sea más lento.
Es más, el propio diseño de los circuitos refleja esa diversidad. Esconden un montón de secretos, pensados para que explotes las características de tu personaje. Están tan bien diseñados que hasta podrás continuar por algunos lugares cuando te caes, y eso sorprende al principio, porque estás convencido de que tendrán que rescatarte. Es otro ejemplo del trabajo minucioso y detallista de Sakurai.
Otro modo que también me ha cautivado es el modo historia, “Escapada”. Aunque es corto en su primera vuelta (hay varias rutas, así que es rejugable), te propone pruebas únicas, retos exclusivos que te enfrentan incluso a jefes finales y tiene toques de RPG. Me ha gustado porque te da de todo un poco de una forma diferente y eso lo he apreciado mucho, incluso contando con aquello que no me entusiasma tanto.





Caos en la ciudad
Antes te hablaba de que hay una parte que a mí no me ha gustado. Las Pruebas Urbanas te llevan a una ciudad convertida en un campo de batalla enorme. En los primeros cinco minutos debes derrotar a todos los rivales que puedas y recoger acumulaciones de mejoras (salud, ataque, etc.) porque en la segunda fase es donde realmente se decide el ganador.
Lo interesante es que esa última fase esconde una prueba aleatoria: un combate, una prueba de vuelo u otros desafíos especiales de este modo. Y esto es lo de menos, pero la primera fase me ha hecho fruncir el ceño en muchas ocasiones. La ciudad está muy bien diseñada y esconde un montón de secretos, muchos en forma de eventos aleatorios (como jefes), pero es un absoluto caos.
Y en ese caos tan profundo no he encontrado diversión. Parece otro juego, como una experiencia muy diferente a las carreras. Claro, en mi caso, no es algo que me llame. Ya me pareció en los Directs del juego que ese modo no sería para mí, y mis sospechas han sido confirmadas. Pero como te decía, sólo puedo criticarle que se hace algo repetitivo cuando lo haces varias veces (por ser el mismo mapa).
Porque está bien. Se entiende la idea y que Sakurai quería crear ese caos. No es porque esté mal diseñado, es justo lo que el creativo buscaba. Pero a mí, simplemente, no me gusta. Y eso hace que el juego me confunda un poco a nivel personal, porque hay una parte importante que no me motiva (aunque en online sí me ha picado más que contra la IA, aunque acabo dejándolo igualmente).
Por cierto, el online te pide crearte un perfil de piloto y tiene partidas clasificatorias, por lo que el matchmaking te enlaza con jugadores de tu nivel, todo un acierto. Y es aquí donde más brilla, en el multijugador, ya sea en línea o en local (tiene un montón de opciones en este sentido). Es un videojuego alocado, que se disfruta más con gente y es muy interesante para una tarde de risas (o de pique) con amigos.
Para terminar, el rendimiento es bastante bueno y los 60 FPS son estables casi todo el tiempo. No es un juego que explote Switch 2, pero es muy bonito y colorido. Es muy Kirby, y eso mola. Y eso sí, destaco las cinemáticas del modo historia, porque son realmente chulas y están muy detalladas. Se nota que es un videojuego creado con mimo en todos sus aspectos.
Conclusiones
Kirby Air Riders es una obra muy personal de Masahiro Sakurai: pulida, variada y con una jugabilidad sorprendente que convierte dos simples inputs en carreras llenas de precisión y técnica. Es único, muy divertido y está repleto de ideas brillantes, pero también es un juego heterogéneo cuyo contenido puede no gustar por igual a todos. Es un videojuego muy especial dentro del catálogo de Switch 2.

Por último, dar las gracias a Nintendo España por cedernos una copia de Kirby Air Riders.







