The Game Kitchen es, probablemente, uno de los mejores estudios españoles de la historia y sigue demostrando su gran forma. Los sevillanos descansan un poco de la saga Blasphemous y sorprenden con un videojuego de una IP de terceros. ¡Y no una cualquiera! Ninja Gaiden Ragebound tiene sabor a clásico, pero se juega como un título moderno y es una gozada. Te cuento qué tal está en este análisis.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO |
|---|---|---|---|
| The Game Kitchen | Dotemu | Joystick | PC | PS4 | PS5 | SWITCH | XONE | XSERIES | 31 de julio de 2025 |
Ni metroidvania ni Blasphemous
No soy el mayor experto del mundo en la saga Ninja Gaiden, pero sí reconozco que alguno de sus juegos me han hecho disfrutar bastante. Por ejemplo, recuerdo con mucha simpatía Ninja Gaiden: Dragon Sword, un videojuego de Nintendo DS que me gustó bastante, quizá por su innovador control en aquella época. Su acción desmedida enamora a cualquiera, pero provocar ese sentimiento no es fácil.
La franquicia parece que está reviviendo tras mucho tiempo en el letargo y mientras esperamos Ninja Gaiden 4, The Game Kitchen y Dotemu nos llevan a los inicios con un videojuego que se percibe como retro, pero se siente muy actual. Ninja Gaiden Ragebound muestra un profundo respeto por la saga, pero aporta una frescura y un dinamismo que a muchos fans les sorprenderá.
Es importante decir que esto no es Blasphemous. Ni es un metroidvania, ni la jugabilidad tiene mucho que ver, aunque pueda parecerlo. Ragebound está enfocado a la velocidad y a la precisión, y te invita a correr y matar. A veces, incluso, parece más un juego “run ‘n’ gun”, porque puedes valerte de los kunais y otras habilidades para acabar con los enemigos a distancia.
Tampoco hay un gran escenario a explorar. El juego se divide en diferentes fases de un tamaño reducido o medio (según el nivel) con un principio y un final muy claros. Tienen un punto de exploración y coleccionables escondidos, pero son un extra en una experiencia que está hecha para que vayas rápido. Es más, está orientado a la rejugabilidad, con retos que te invitan a no sufrir daño o a ser un speedrunner.
Por tanto, los jugadores que se vean atraídos más por el estudio español que por Ninja Gaiden tienen que tener claro que los sevillanos han respetado, con sumo acierto, la idiosincrasia de la franquicia. Eso hace que la experiencia sea completamente distinta. Eso sí, lo que no cambia es que es delicioso visualmente (aún teniendo menos píxeles que Blasphemous) y que el control es preciso. Está muy cuidado.

Acción a raudales, precisión milimétrica
En Ninja Gaiden Ragebound controlas a Kenji Mozu para defender la aldea Hayabusa y salvar el mundo de los demonios. Al comienzo del juego, Ryu Hayabusa debe marcharse a América (un guiño a los juegos originales, porque de eso va Ninja Gaiden) y deja al joven Mozu a cargo. Al principio, tus movimientos son muy básicos: salto, ataque cuerpo a cuerpo, escalada y poco más.
Pero después de unos acontecimientos que no te explicaré para evitar spoilers, tus habilidades crecen bastante: lanzamiento de kunais, poderes especiales, ataques demoníacos, más movimientos… El videojuego cambia radicalmente y me ha sorprendido la profundidad que tiene, porque al principio me daba la sensación de que sería básico a nivel jugable.
Más bien es todo lo contrario. Dentro de ese dinamismo y velocidad que el juego ofrece se esconde un desafío de precisión enorme. Hay zonas que combinan el plataformeo con la acción y es fácil morir en ciertos lugares. Por suerte, los “checkpoints” están bien colocados y son abundantes, por lo que no tendrás que repetir grandes zonas si mueres, algo que personalmente agradezco.
En los últimos años le he cogido mucho gusto a los metroidvania, pero me he dado cuenta de lo mal que se me da un juego de acción que me pide velocidad. De todas formas, tranquilo: da igual que seas un manta como yo. Cuando terminas la fase, Ragebound te da una puntuación, pero eso no afecta al avance del videojuego. Aunque lo hagas mal, si has llegado al final, has superado el nivel.
La puntuación, los coleccionables y la compleción de los desafíos son extras opcionales, y son medidas que fomentan la rejugabilidad, como decía antes. También sucede lo mismo con las operaciones especiales, unos niveles adicionales más complicados que los principales (por norma general) y que también los veo orientados a aquellos que quieran probar retos superiores.
Es cierto que todo suena a que es un juego orientado a tryharders o speedrunners, y en parte lo es, pero nada de eso impide que un jugador normal o que no esté interesado en clavar cada nivel pueda disfrutarlo. Si te pasa eso, como ha sido mi caso, puedes terminar el videojuego en unas 5 horas. Pueden parecer pocas, pero es una experiencia realmente redonda y divertida.
Lo es porque cada nivel está bien trabajado y funciona casi como un puzle. Por ejemplo, para matar a los enemigos más fuertes, es bueno fijarse en los débiles. A veces, ellos esconden una carga especial que te permite realizar el siguiente ataque con un gran poder, por lo que puedes eliminar a cualquier demonio de un golpe, aunque sea muy fuerte.
Eso provoca que es importante ser estratégico en el orden en el que acabas con los enemigos. Es cierto que algunos jugadores sentirán que este enfoque hace que cada situación esté demasiado encorsetada para ser superada de forma óptima, pero sería complicado fomentar el speedrun y la precisión de otra manera. A mí no me ha disgustado, pero es cierto que da la sensación de menos libertad para combatir bien.
Esto no pasa en las peleas contra jefes, aunque con ese ataque especial puedes atontarlos para atacar con fuerza durante unos segundos. Cada boss es único y hay diseños muy inspirados. No son tan difíciles como en Blasphemous, pero es necesario estudiar bien sus patrones para salir victorioso. Ha habido un par que sí me han retrasado un poco más, pero ninguno te va a parar durante mucho tiempo.
La historia es casi testimonial y actúa como excusa. Si eres muy fan, verás claramente guiños constantes al lore de Ninja Gaiden, pero si no estás muy metido, no le darás demasiada importancia. Eso sí, los diálogos me parecen concretos, certeros y tienen un punto de humor. Por cierto, las cinemáticas son una absoluta maravilla. El pixel art es increíblemente bonito, es tremendo el trabajo de The Game Kitchen en este apartado.
El juego está disponible en todas las plataformas, pero yo he jugado en PC. Tengo una Gigabyte RTX 4080 Gaming OC 16GB GDDR6X y un Intel Core i7-14700K, y me ha funcionado perfectamente a 4K y 60 FPS. No he tenido ningún problema de rendimiento y tampoco he experimentado bugs, así que ha salido un juego redondo y cuidado, como debería ocurrir siempre.
Conclusiones
Ninja Gaiden Ragebound sabe a retro, pero es un juego fresco hecho por gente que no tiene miedo a proponer algo nuevo. El resultado es una experiencia rápida, precisa y exigente, que funciona como un reloj suizo y que no busca reinventar nada, sino recordar por qué nos gusta jugar: por la acción bien medida, por los controles precisos y por esa satisfacción que solo llega cuando todo encaja.

Por último, dar las gracias a Cosmocover por cedernos una copia de Ninja Gaiden Ragebound.







