Pragmata es un juego de acción y aventura en tercera persona con una base de ciencia ficción que apuesta por una idea jugable muy diferente. Desarrollado por Capcom, el título combina disparos y hackeo en tiempo real a través del control simultáneo de dos personajes, construyendo toda una experiencia alrededor de esa dualidad constante. Te encontrarás con un juego que no busca destacar por su escala, sino por cómo desarrolla su propuesta, planteando un ritmo que depende más de tu implicación que del espectáculo puro. Por ello, no dudes en leer nuestro análisis completo a continuación.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO | VERSIÓN ANALIZADA |
|---|---|---|---|---|
| Capcom | Capcom | PC · PS5 · Nintendo Switch 2 · Xbox Series | 17 de abril de 2026 | PC |
PRAGMATA
La historia de Pragmata te situará en una estación de investigación lunar que ha dejado de responder de forma repentina. Tras un incidente que separa al protagonista de su equipo, Hugh queda atrapado en unas instalaciones aparentemente abandonadas, donde pronto descubre que algo no funciona como debería. Todo está dominado por una inteligencia artificial fuera de control y un entorno lleno de androides hostiles que marcan el punto de partida de una trama que se basa en la supervivencia y la huida.
En ese contexto aparece Diana, una androide con apariencia infantil que rompe con todo lo que hayas visto hasta ese momento. A partir de ahí, la historia avanza apoyándose en esa alianza forzada, mientras se van desvelando poco a poco los elementos que explican qué ocurrió en la base y qué papel juega cada uno dentro de ese escenario. Algo que dejaré que puedas descubrir por ti mismo durante tu aventura.
A nivel narrativo, el juego se mueve dentro de una base bastante reconocible dentro de la ciencia ficción. No busca reinventar el género, pero sí mantener el interés a través del ritmo, con los descubrimientos progresivos y el uso de documentos y registros repartidos por el escenario. Hay giros que se pueden intuir con antelación, pero el desarrollo consigue sostenerse gracias a cómo se dosifica la información y al contexto en el que se presenta.

Hugh y Diana
Uno de los pilares sobre los que se apoya Pragmata es la relación entre sus dos protagonistas. Hugh tiene un perfil bastante reconocible dentro del género, se trata de un adulto pragmático, centrado en sobrevivir y entender qué está ocurriendo a su alrededor. Diana, en cambio, introduce un contraste claro desde el primer momento, tanto por su apariencia como por su forma de interactuar con el mundo.
La dinámica entre ambos se construye de forma rápida, sin demasiados rodeos, y pasa a ser el eje sobre el que gira gran parte de la experiencia. Siempre a través de conversaciones, momentos dentro del refugio y a pequeñas interacciones durante la exploración, en este sentido, el juego irá desarrollando ese vínculo, apoyándose en el contraste entre la experiencia de Hugh y la curiosidad constante de Diana.
Una dualidad que no solo funciona a nivel narrativo, sino que también ayuda a dar coherencia al propio desarrollo de Pragmata. Diana no se limita a ser un acompañante, sino que tiene un papel activo tanto en la historia como en lo jugable, reforzando la sensación de dependencia entre ambos personajes.

Combate, progresión y personalización
El núcleo jugable de Pragmata combina el disparo en tercera persona con un sistema de hackeo en tiempo real. A los mandos puede parecer una mezcla extraña, pero en la práctica es lo que define completamente la experiencia. Hugh se encarga de moverse, apuntar y disparar, mientras que Diana interviene directamente en cada enfrentamiento a través de un minijuego de hackeo que aparece en pantalla.
Este sistema te obliga a dividir la atención de forma constante. No basta con apuntar y disparar, ya que los enemigos requieren ser vulnerados primero mediante el hackeo. Mientras se esquivan ataques y se mantiene la presión en combate, hay que resolver pequeños recorridos sobre una cuadrícula para exponer puntos débiles o aplicar efectos adicionales. Todo sucede en tiempo real, sin pausas, lo que genera una sensación de tensión continua que va aumentando a medida que el juego introduce nuevos tipos de enemigos y patrones más complicados.
Con el avance de la aventura, el sistema gana profundidad. Los hackeos se vuelven más complejos, aparecen nuevos nodos de hackeo con efectos distintos que permiten afrontar los combates de formas diferentes. A esto se suma el arsenal de Hugh, que va ampliándose con armas que cubren distintas situaciones, desde opciones más básicas hasta otras pensadas para controlar grupos o causar daño más específico.
La progresión en cambio, está pensada en mejoras tanto para el equipo de Hugh como para las capacidades de Diana. No se trata de un sistema extremadamente profundo, pero sí lo suficiente como para adaptar el estilo de juego en función de cómo se quieran afrontar los combates. Elegir bien qué habilidades potenciar o qué recursos utilizar en cada momento acaba teniendo un peso importante, sobre todo en los enfrentamientos más exigentes.

Diseño de niveles y rejugabilidad
La estructura de Pragmata se aleja tanto del mundo abierto como de la linealidad más estricta, aquí se apuesta por una progresión dividida en zonas interconectadas que se van desbloqueando a medida que avances en la historia. Cada área combina tramos más guiados con espacios algo más abiertos, lo justo para poder introducir algo de exploración sin romper el ritmo general de la aventura.
El eje de esta estructura es el refugio, un punto central al que se regresa de forma recurrente para gestionar mejoras, equipamiento y otros elementos de progresión. Más allá de su función práctica, también actúa como punto de pausa entre secciones, marcando el ritmo del juego y separando los momentos de combate.
La exploración tiene un papel moderado. Hay coleccionables, mejoras opcionales y zonas que solo se pueden alcanzar tras desbloquear ciertas habilidades, añadiendo un ligero componente de backtracking (vuelta atrás). Sin embargo, este elemento no llega a ser especialmente profundo, ya que en muchos casos se limita a recompensas secundarias más que a cambios significativos en la experiencia.
Para lograr todo esto, el diseño de niveles destaca por cómo introduce variedad dentro de un mismo entorno. A pesar de estar ambientado en una estación lunar, el uso de su ambientación permite recrear distintos espacios haciendo que cada zona tenga una identidad propia, evitando que resulte repetitivo a nivel visual y estructural.
En cuanto a la rejugabilidad, el juego ofrece algunos incentivos adicionales tras completar la historia, junto a desafíos opcionales y la posibilidad de completar todo lo pendiente. Aun así, su enfoque está más orientado a una experiencia cerrada que a jugar múltiples partidas completas.





APARTADO AUDIOVISUAL
El apartado visual de Pragmata destaca por tener un acabado muy sólido, apoyado por un buen uso del motor RE Engine de Capcom. Los entornos presentan un alto nivel de detalle, con una buena variedad de escenarios. El modelado de personajes y las animaciones mantienen un nivel consistente durante toda la aventura, aunque la interacción con el entorno es más limitada. Además, el sistema de iluminación es sencillamente perfecto, destacando el buen uso de la tecnología path tracing.
Con relación a su apartado sonoro, los efectos de sonido están muy bien seleccionados para crear la mejor experiencia posible, desde el disparo de cada arma hasta el notar el peso del traje de Hugh. Como es habitual en los juegos de Capcom, el título está totalmente doblado al castellano con una gran localización; también dispone de todos sus textos en español. Por último, su banda sonora cumple con solvencia, acompaña sin imponerse y encaja bien con el tono de cada situación. Puedes escuchar el álbum al completo en Spotify.
CONCLUSIÓN FINAL
Pragmata está recomendado por lo diferente que resulta dentro del panorama actual. Su sistema de combate le da una identidad propia y la relación entre Hugh y Diana te mantendrá atrapado durante toda la aventura. No es un juego que busque ser el más grande ni el más ambicioso, pero sí ofrece una experiencia sólida, entretenida y con suficiente personalidad como para hacerse un hueco en el mundo de los videojuegos.

Por último, dar las gracias a Plaion España por cedernos una copia de Pragmata.





