Quarantine Zone: The Last Check te situará al frente de un puesto de control en plena pandemia zombi, donde cada persona que cruza por la puerta puede suponer un problema o una nueva esperanza. Este nuevo juego desarrollado por Brigada Games y editado por Devolver Digital, apuesta por una experiencia basada en la observación, la gestión y la toma de decisiones constantes, centrándose básicamente en la responsabilidad que implica decidir quién entra en la zona segura y quién se queda fuera. No cuenta con una gran narrativa, pero su tensión será constante. Por ello, te animo a leer nuestro análisis a continuación.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO | VERSIÓN ANALIZADA |
|---|---|---|---|---|
| Brigada Games | Devolver Digital | PC | 12 de enero de 2026 | PC |
Quarantine Zone: The Last Check
Quarantine Zone: The Last Check te llevará a un mundo apocalíptico lleno de zombis, concretamente eres el responsable de un puesto de control cuya misión es encontrar a supervivientes que buscan un refugio. Este trabajo consiste en examinar a cada persona que llega a la zona de contención, detectar posibles signos de infección y decidir su destino, ya sea permitirle el acceso a la zona segura, enviarla a cuarentena para observación o eliminarla si el riesgo es demasiado alto.
El título sitúa la acción en un contexto donde la civilización aún no ha desaparecido del todo. Pero, siguen existiendo unas normas, jerarquías, informes y objetivos que cumplir. Todo reforzando la sensación de formar parte de una estructura que intenta contener el desastre. Ya que no se trata solo de sobrevivir, sino de mantener el orden el mayor tiempo posible mientras el mundo exterior se desmorona.

Unas mecánicas simples, pero bien ejecutadas
El núcleo jugable de Quarantine Zone: The Last Check gira en torno a la inspección minuciosa de los supervivientes que llegan cada día. La jornada comienza con una fila de personas esperando a ser examinadas, y tu trabajo consiste en observar, analizar y decidir con la información disponible. A simple vista, puede parecer un proceso sencillo, pero el juego se encarga de introducir capas de complejidad de forma progresiva.

Al comienzo, las inspecciones se basan en detectar signos visibles como heridas, cambios en el color de la piel o comportamientos sospechosos. Poco a poco se van desbloqueando nuevas herramientas que amplían tus posibilidades: medidores de temperatura y pulso, escáneres que permiten ver bajo la ropa, pruebas de reflejos o dispositivos capaces de detectar anomalías internas. Cada síntoma se clasifica por niveles de riesgo, lo que te obliga a interpretar los datos en conjunto en lugar de basarte en una sola evidencia.
Las decisiones nunca son completamente blancas o negras. Un superviviente puede presentar síntomas leves que no confirman una infección, pero tampoco permiten confiar plenamente en él. En estos casos, entra en juego la cuarentena, un espacio donde los individuos permanecen bajo observación durante varios días para comprobar si su estado empeora o mejora. Este sistema introduce una tensión constante, ya que un solo infectado puede desencadenar un brote dentro de la propia zona segura.
Además de los reconocimientos, el juego también dispone de tareas secundarias y encargos especiales que ayudan a romper con la monotonía del juego. Peticiones concretas, objetivos morales cuestionables o situaciones límite que te obligarán a tomar decisiones que no son éticas. Todo esto contribuye a que el proceso de inspección, aunque repetitivo por naturaleza, se mantenga interesante gracias a la variedad de casos y al aumento constante de responsabilidades.

Disfruta examinando a personas en sus dos modos de juego
Quarantine Zone: The Last Check cuenta con dos modos de juego diferenciados que, aunque comparten las mismas bases jugables, están pensados para experiencias algo distintas. La campaña actúa como una introducción progresiva a todos los sistemas del juego y marca un ritmo más guiado. A lo largo de varios ciclos de días, se van desbloqueando herramientas, instalaciones y nuevas responsabilidades, permitiendo que aprendas poco a poco sin verte desbordado desde el inicio.
Este modo se estructura alrededor de periodos de evacuación que funcionan como hitos. Cada cierto número de días es necesario preparar y enviar un grupo de supervivientes fuera de la zona, lo que añade presión y obliga a cumplir cuotas mínimas. Aunque la historia como tal es bastante discreta y no busca protagonismo, estos momentos ayudan a dar sensación de avance y a cerrar etapas dentro del caos generalizado del brote.
El modo infinito elimina prácticamente cualquier restricción inicial. Todas las herramientas y sistemas están disponibles desde el principio, y el objetivo deja de ser “terminar” la partida para centrarse en cuánto tiempo serás capaz de mantener la zona operativa. Este modo potencia el componente de rejugabilidad y permite experimentar con distintos enfoques, ya sea priorizando la ciencia, la seguridad, la eficiencia económica o una gestión más estricta y autoritaria.

Gestión de la base y recursos
Más allá del puesto de control, Quarantine Zone: The Last Check tiene un enfoque importante en la gestión de la base y de los recursos disponibles, un sistema que está directamente ligado a las decisiones que tomamos durante las inspecciones. Cada superviviente aceptado supone una boca más que alimentar, una cama que ocupar y una mayor presión sobre unas infraestructuras ya de por sí limitadas.
La base se compone de distintas instalaciones importantes, como las zonas de alojamiento, la clínica, el área de cuarentena o el generador eléctrico. Todas estas se pueden mejorar para aumentar su capacidad o eficiencia, pero hacerlo requiere dinero, puntos de progreso y, en muchos casos, un equilibrio previo entre consumo y producción. La electricidad es el eje que mantiene todo en funcionamiento, y quedarse sin combustible puede paralizar por completo la zona, afectando tanto a las inspecciones como a la seguridad.
Además, también te tocará defender el recinto en momentos concretos, especialmente durante los ataques nocturnos. En estas situaciones, las mejoras en muros y sistemas defensivos permiten tener una mayor facilidad para repeler a los infectados, conectando así la gestión de la base con momentos más activos del juego.





APARTADO AUDIOVISUAL
A nivel visual, Quarantine Zone: The Last Check tiene un acabado correcto que cumple su función sin intentar destacar de forma excesiva. Los escenarios, aunque limitados en variedad, están bien diseñados. Los modelos de los personajes cumplen, con suficiente detalle como para permitir identificar síntomas, heridas o comportamientos sospechosos. Su iluminación también está desarrollada perfectamente, ya sea utilizando la propia linterna o las luces ultravioleta. En general, no es un juego resultón, pero si es claro y agradable visualmente.
Con relación a su apartado sonoro, sus efectos de sonido cumplen su cometido tanto durante los reconocimientos como en los ataques nocturnos, cuenta con todo tipo de sonidos para crear la mejor inmersión posible. Aunque el juego no cuenta con voces en castellano (solo inglés y ruso), si dispone de todos sus textos en español. Por último, no hay una banda sonora especialmente protagonista y la música aparece de manera puntual para crear tensión o ambiente.
CONCLUSIÓN FINAL
Quarantine Zone: The Last Check está recomendado porque es una propuesta diferente dentro del género zombi, el cual aprovecha la observación, la gestión y la toma de decisiones en lugar de la acción constante. Su mayor acierto está en el bucle de reconocimientos y en cómo logra transmitir la responsabilidad de decidir el destino de cada superviviente; aunque puede llegar a ser repetitivo con el tiempo. En general, es un juego con mucha personalidad y buenas ideas.

Por último, dar las gracias a Cosmocover por cedernos una copia de Quarantine Zone: The Last Check.



