Shape of Dreams acaba de salir y ya está en las conversaciones sobre el mejor roguelite del año. O debería. Partidas rápidas, builds en constante evolución y un combate al estilo MOBA visualmente hipnótico, de esos que se disfrutan igual viéndolos que jugándolos. Un debut soñado para el estudio coreano Lizard Smoothie, quizá solo opacado por haber coincidido con Silksong al inicio de septiembre. Y ni con esas se puede ignorar lo satisfactorio de su acción, el tino con el que se actualiza y el enorme acierto que es su cooperativo. El boca a boca ha sido inmediato.
Justo eso, el peso de la comunidad, es imprescindible para entender Shape of Dreams. Lizard Smoothie ha puesto el feedback recibido durante la demo en el centro de lo que ha terminado siendo el juego final. Sin Early Access de por medio, el estudio ha mostrado la misma predisposición por escuchar e implementar. El resultado, un ARPG roguelike curtido en mil playtests y al que da gusto jugar. No importa si Diablo o Titan Quest llevan años cogiendo polvo en lo más hondo de tu backlog. Bastará con hacerte una de esas builds que inundan la pantalla de números, luces y efectos para querer echar otra partida. Y otra. Y otra más.
Sí. Shape of Dreams es de esos.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO | VERSIÓN ANALIZADA |
|---|---|---|---|---|
| Lizard Smoothie | NEOWIZ | PC | 11 de septiembre de 2025 | PC |
Bienvenido a los Rápidos
A los mandos elegimos entre ocho viajeros, desde DPS a distancia hasta tanques centrados en el cuerpo a cuerpo. Cada uno dispone de habilidades únicas que irán desbloqueando en una constelación de habilidades propias para hacerse más fuerte y derrotar al Primer Soñador. Esta deidad habita en los Rápidos, preciosos escenarios colmados de enemigos y jefes a los que despachar entre esquivas y cool downs.
Pero cuidado, porque de vez en cuando te toparás con un cazador. Se trata de rivales de un poder abrumador que aparecen de la nada para, en fin, darte caza. Son capaces de quitarte tus recompensas, bloquear el camino entre nodos y hasta espantar a los vendedores en los que tanto querías invertir tu loot. Los cazadores suponen una amenaza latente que te obliga a pensar muy bien tu recorrido por el mapa y a fortalecerte antes de ir a por ellos. Al fin y al cabo, ¿por qué no? De verdad crees haber creado una build bastante fuerte que…
Oh, vaya. Toca empezar de nuevo.

El sueño de los theorycrafters
Y cuando lo hagas, irás ampliando el arsenal de los viajeros en cantidad y variedad. Ahí está, de hecho, gran parte de la chicha del juego. Shape of Dreams se lanzó con más de 150 ataques especiales (aquí llamados memorias y gemas de esencia) que puedes desbloquear, combinar y mejorar como te apetezca. Ahí reside gran parte de la chicha del juego. En una partida, una sinergia rota destrozará a uno de los jefes. En la siguiente, el mismo boss te hará sudar la gota gorda. Entre los cuatro conjuros que puedes equipar por personaje y los tres huecos para modificarlos con gemas, las posibilidades son infinitas.
Basta un vistazo por los foros de Steam y Reddit para entender que los Rápidos son el paraíso del theorycrafting, un lugar de ensueño para cualquiera que pase más tiempo fantaseando con builds rotísimas que jugando. Y encima con el matiz roguelite que convierte cada expedición en algo completamente impredecible. Es algo que le sienta de miedo a los Diablo-like, acostumbrados a experimentar y a optimizar, pero que apenas se ha explorado en la práctica. Por suerte, juegos como Shape of Dreams o el reciente Hell Clock están creando un subgénero de lo más estimulante.
Cierto es que, en ocasiones, esa misma alma diablera entra en conflicto con su naturaleza roguelite. No son pocas las veces en las que la aleatoriedad me la ha jugado, obsequiándome con un hechizo que no me sirve de nada y restándome cierto control en la confección de mi build. El grindeo, esencial en los juegos de loot, necesita justificarse con cierto grado de agencia en el futuro para no frustrar. Te pasas horas en la hierba alta por la promesa de jugar con un Tyranitar, igual que ejecutas a miles de esqueletos para conseguir el casco que le falta a tu build.
En Shape of Dreams, lo que te da la imprevisibilidad te lo quita la incertidumbre. Una maldición inesperada, un enemigo élite que sale de la nada o un cazador impertinente son tan solo algunas de las muchas sorpresas que te pueden arruinar una build que pensabas perfecta. Por más que planifiques, siempre habrá algo que escape al theorycrafter más prolijo. Y no hay nada de malo en ello, pero es mejor advertir a quien venga de los ARPG clásicos. Si aún con esas no puedes resistirte a la promesa de una nueva build en cada run… Enhorabuena: tienes un roguelite para muchas, muchas horas.

Trabajo en equipo
En especial si lo juegas en cooperativo. El principal atractivo de Shape of Dreams es sumar fuerzas con amigos, puesto que multiplica todo lo comentado por dos o cuatro viajeros. Ahí es cuando los roles de cada uno, los desbloqueos que encontramos por el camino y las sinergias, en definitiva, brillan más si cabe. Uno empieza como un tanque mientras el otro ataca desde lejos, pero de repente desbloquea una habilidad que le permite curar a compañeros cercanos. Y todo cambia. El caos resultante es pura satisfacción, sin que el rendimiento ni la legibilidad pasen factura. Aunque lo disfrutarás en solitario, no pierdas la oportunidad de juntar a otros tres amigos para adentraros en los Rápidos. Y menos aún de volver a un juego en constante actualización.
Shape of Dreams ha cimentado su éxito con un playtest tras otro. Entre el prólogo y la demo del Steam Next Fest de junio, el juego ha acumulado más de un millón de descargas. Incluso ahora, cuando toca pasar por caja para seguir disfrutando de la experiencia completa, el juego ha sumado más de 45.000 jugadores concurrentes. En parte, ese éxito se explica porque el estudio coreano no ha parado de actualizar el juego.
Mis primeras notas sobre Shape of Dreams incluían alguna que otra queja sobre su progresión, como la cantidad irrisoria de polvo de estrellas (la moneda con la que funciona la macroprogresión) al superar misiones. El Shape of Dreams del lanzamiento era demasiado grindy hasta para un Diablo-like. Desbloquear mejoras básicas o nuevos personajes exigía horas machacando botones, haciendo demasiado cuesta arriba el arranque. Tampoco iba tan fluido como doy a entender en líneas anteriores. Pero es que el Shape of Dreams que puedes jugar hoy es otro. Seis actualizaciones en apenas una semana, desde parches puntuales hasta cambios de calado, han ido puliendo el juego con un mimo encomiable.
Todo apunta a que ese será el camino a seguir. Y me alegra, porque aún queda trabajo. La variedad de enemigos es mejorable, sobre todo en los primeros biomas. Los cazadores, aunque agitan las partidas, a veces resultan demasiado punitivos. Pequeños detalles que separan a este roguelike de una excelencia que roza con los dedos. Pero la sensación es que lo mejor está por venir, parche tras parche.
Conclusiones
Muchos roguelites prometen una rejugabilidad infinita, pero Shape of Dreams es de los que cumplen. Quizá no al nivel de The Binding of Isaac, pero la variedad de builds es casi infinita, el combate es intenso y las decisiones que tomas en cada run te mantienen con el mando entre los dientes. ¿Te desvías para ir a por un jefe opcional? ¿Priorizas el botín? ¿Sigues por el mismo camino aún con el cazador respirándote en el cogote o mejor vas hacia la salida? Preguntas, todas ellas, para las que cada run tiene una respuesta.

Por último, dar las gracias a Zebra Partners por cedernos una copia de Shape of Dreams.






