La vuelta de las carreras de vainas de Star Wars a los videojuegos ha dado como resultado uno de los mejores juegos de la franquicia y, probablemente, una de las mejores adaptaciones del universo de George Lucas. Fuse Games ha creado un título brillante, al que se le pueden sacar muy pocos peros. Es un juegazo que debes tener en tu biblioteca. Análisis.
| DESARROLLADOR | EDITOR | PLATAFORMAS | FECHA DE LANZAMIENTO | VERSIÓN ANALIZADA |
|---|---|---|---|---|
| Fuse Games | Secret Mode | PC | PS5 | XBOX Series | 6 de octubre de 2026 | PC |
Así es Star Wars: Galactic Racer
Cuando llevaba ya unas cuantas horas jugadas a Star Wars: Galactic Racer, le dije a mi novia que los fans de la saga teníamos mucha suerte porque los dos últimos juegos son increíbles. Star Wars: Zero Company es buenísimo, como te conté en el análisis, pero lo del nuevo juego de Fuse Games está incluso por encima. Es una absoluta maravilla que me tiene enganchado.
Y digo tiene porque no pienso soltarlo en mucho tiempo, no solo por todo el contenido que ofrece, sino porque es, sin lugar a dudas, el mejor arcade de conducción que se ha lanzado en años. Me da igual que aquí llevemos vainas y motos voladoras de fantasía, entra en ese género. De hecho, se ve la influencia de juegos como Burnout o Need for Speed, algo que no es casualidad.
Fuse fue fundada por veteranos de Criterion Games y eso se nota. Su calidad es enorme, pero también su valentía, algo que se ve claramente en un modo Campaña roguelike a lo Slay the Spire. Entiendo que ahora mismo te esté explotando el cerebro, pero es así. Y más allá de ese modo, hay un montón de opciones para un jugador, por no hablar de un multijugador con progreso único e independiente.
Star Wars: Galactic Racer es, además, una oda a la saga, con una ambientación brillantemente cuidada y un diseño de escenarios que podrían enamorar a cualquiera, le guste la saga o no. Y esa es, precisamente, una de sus virtudes: si te gusta el universo de George Lucas lo vas a flipar, pero si no, también deberías probarlo, porque es tan bueno que trasciende a la marca.
De hecho, comentaba con Fran mientras probábamos el online que si este juego se llamara F-Zero o Wipeout la gente estaría absolutamente emocionada. No solo come en la mesa de esos grandes nombres, sino que, para mí, los supera con creces. Se nota lo emocionado que estoy, ¿no? Pues créeme, está totalmente justificado, y te voy a detallar ahora todo lo que ofrece.

Una Campaña roguelike… o runs-based, como dice el estudio
El modo de juego principal si vas a jugar en solitario es la Campaña. Darius Pax, un organizador de carreras de vainas ha puesto en marcha la Liga Galáctica, pero está preocupado, porque el campeón actual es un macarra que puede fastidiar el negocio. El responsable de este evento está harto y cree que tú (Shade, el protagonista) eres el único piloto que puede vencer a Kestar Bool.
Esta campaña tiene historia y muchos personajes con los que vas a interactuar, pero el avance y muchos de esos encuentros no son lineales. El modo de juego es roguelike (aunque Fuse nos ha dicho que le gusta decir que es un juego “runs-based”), por lo que si fallas en tu avance, debes comenzar desde cero una run. Es más, como pasa en los juegos de ese género, hay mejoras temporales y otras que sí son permanentes.
Cuando comienzas cada run, el jefe de todo este tinglado te da una Ficha de Liga. Eso te da la opción de sumarte a un recorrido, una serie de pruebas consecutivas que culminan en un evento importante que hace que el relato avance de forma significativa. El tema es que llegar a ellos no es del todo sencillo y tendrás que intentarlo varias veces mientras desbloqueas mejoras para los próximos intentos.
Hay varias formas de fallar: por ejemplo, tu vehículo (ya sea un speeder o una moto, por ejemplo) tiene resistencia limitada ante los golpes. Si en una carrera explotas de forma definitiva, quedarás eliminado de la competición y tendrás que empezar el recorrido actual desde cero. También puede acabar tu aventura si te descalifican en una carrera de Eliminación.
El juego es duro, la verdad, pero también justo, porque las mejoras que desbloqueas de forma permanente son realmente útiles y te permiten afrontar el siguiente intento con mayores garantías. Por cierto, los recorridos son aleatorios y tú seleccionas la ruta que puedes seguir, como en otros exponentes del género roguelike. Así puedes elegir, más o menos, el tipo de pruebas que realizas.
Y es importante porque, por ejemplo, hay Pruebas de Campo, una disciplina que no te penaliza si fallas y te da un respiro en la run. También puedes encontrarte con eventos misteriosos. Hubo uno que me hizo gracia: otro corredor me pidió dinero porque le había, según él, dañado el speeder, y le dije que se fuera a tomar viento. La consecuencia fue que su equipo me saboteó el vehículo para la siguiente carrera.
Tu posición en cada prueba determina tu premio: créditos, habilidades o mejoras directas para tu nave, como velocidad, potencia de los propulsores y otros detalles. El objetivo es llegar vivo y muy preparado a la última parte del recorrido para salir victorioso. Además, las pruebas se hacen en distintos planetas. Cada vez que cambias de localización, puedes comprar otras mejoras en una tienda.
Tu personaje puede tener diferentes ventajas equipadas, así como favores. Esos modificadores, que se eligen antes de cada intento y no se pueden cambiar en ese recorrido, también pueden hacer que tu run sea satisfactoria. Estos desbloqueos son importantísimos y hay muchos distintos. Lo bueno es que prácticamente siempre consigues algo tras un intento.
Me aventuro a decir que no le gustará este enfoque para la campaña a todo el mundo, pero a mí me ha parecido magnífico. Te pica, te reta, te motiva a mejorar y a conseguir desbloqueos, y es una manera muy diferente de afrontar un relato en un juego de conducción. Es una decisión valiente y que considero brillante. Además, siempre hay conversaciones nuevas o secretos. Cada intento es distinto.





Una conducción divertida y más profunda de lo que parece
Manejar los vehículos es increíble y tiene su aquel, aunque no lo parezca. Hay varios detalles clave. Primero, el “derrape”… Bueno, realmente es algo así como inclinar el vehículo para que el giro sea cerrado y puedas tomar las curvas a buena velocidad. Si solo giras, es probable que acabes estampado contra la pared y Star Wars: Galactic Racer no tiene piedad de ti. Los daños son abundantes.
Lo segundo es tu propulsor. Utilizando un botón, puedes conseguir un turbo temporal que se agota rápido. Tercero, otro elemento de propulsión, el ramjet: este se activa de otra manera, suele durar más y, además, puede hacerte explotar si te pasas usándolo. Sí, es curioso que haya dos elementos de turbo, por decirlo de alguna manera, pero es así y es clave usarlos cada uno en su momento.
Además de todo esto, puedes tener habilidades equipadas: impulsos temporales, reparaciones de la nave, escudos, lanzamiento de minas… Es cierto, eso sí, que su impacto me parece limitado en ciertas ocasiones. Algunas son más notables en multijugador, por ejemplo, donde los impactos entre corredores tienen mucha influencia, pero es cierto que es el único aspecto que veo algo flojo.
Cada tipo de vehículo tiene algunas particularidades en el manejo, algo que se nota sobre todo en la velocidad base y en el paso por curva, pero más o menos son similares. De hecho, excepto en un modo online en el que solo compiten vainas (podracers), los tres tipos de naves (speeder terrestre, moto speeder y speeder rasante) comparten pista sin ningún tipo de problema.
La sensación de velocidad es increíble y hay zonas espectaculares que te hacen soltar un comentario de asombro. Hay zonas estrechas por las que pasas a más de 300 km/h, curvas cerradísimas que te hacen hasta levantar el pie del acelerador y una sensación constante de riesgo y visceralidad que le sienta de lujo. Las carreras de vainas son así, peligrosas y complicadas. El juego lo refleja de gran manera.

Un diseño de circuitos sobresaliente
Gran parte de la culpa de que las carreras y pruebas sean tan espectaculares las tienen los propios circuitos. El trabajo de ambientación y recreación de escenarios es sobresaliente. No solo porque sientes de verdad que estás en cada uno de los planetas que visitas, sino porque cada circuito tiene diferentes recovecos por los que puedes colarte para ir más o menos rápido.
De hecho, los escenarios están tan bien diseñados que en curvas peligrosas o en zonas enrevesadas suele haber dos opciones: una conservadora que hará que puedas seguir en carrera, pero teniendo que recorrer más metros; y otra que puede hacerte perder el control, pero también ganar mucho tiempo si consigues salir vivo de la maniobra. Esa dualidad es maravillosa y el diseño de circuitos es de un nivel altísimo.
Por cierto, hay pistas que provocan efectos adversos en nuestra nave. Por ejemplo, la nieve de Ando Prime hace que se congele y tenga consecuencias negativas sobre la velocidad, aunque permite usar el ramjet más tiempo. En cambio, hay otros lugares que pueden quemarte la nave si pasas por encima de la lava y otros que le provocan corrosión. Hasta esos detalles hay que tener en cuenta al correr.
Y en este punto quiero hablar de los gráficos. Star Wars: Galactic Racer es visualmente espectacular. Pero lo mejor de todo es que la optimización es buenísima. He tenido que ponerlo en 2K porque es exigente, pero así va a 60 FPS sólidos y con la calidad gráfica al máximo, con DLSS y el mejor Frame Generation que he visto. Tengo una Gigabyte RTX 4080 Gaming OC 16GB GDDR6X y un Intel Core i7-14700K.
Pero, más allá de los gráficos, el estilo artístico es delicioso. Evidentemente, los vehículos, los planetas o los personajes están sacados de las representaciones visuales que vemos en películas o series, pero no me refiero solo a eso. Por ejemplo, los menús son preciosos y muy claros. Es un videojuego tremendamente cuidado y hay que aplaudir cuando se hace algo así de bien.





Más modos para un jugador y el multijugador
Además de la campaña, hay otros dos modos para un jugador: Ubicaciones y Arcade. En ellos tienes que cumplir una serie de desafíos concretos en circunstancias específicas. Me han encantado ambos y sigo intentando cumplir el oro en varios de ellos, porque no son nada sencillos. Es una manera de ampliar la vida del juego con objetivos y me ha parecido un acierto.
Lo que sí que es extraño es que no hay un modo libre para echar una carrera contra la máquina sin ningún objetivo. Me ha sorprendido un poco que se haya dejado de lado algo tan básico. Es cierto que los otros modos de un jugador están muy trabajados y son geniales, pero me sorprende que no haya un lugar para correr porque sí o para practicar. Y tampoco hay pantalla partida, solo multijugador en línea.
De hecho, si lo tuyo es competir contra otros jugadores, el multijugador también tiene bastante que ofrecer. Hay carreras rápidas para entrar directamente en acción y un Tour que lleva parte de la idea de la campaña al online. Las pruebas admiten hasta 12 jugadores cuando compiten los speeders, mientras que las carreras de vainas tienen un máximo de ocho participantes.
El Tour tiene su aquel: compites a lo largo de seis planetas y vas mejorando tu vehículo para llegar lo más preparado posible a la carrera final. Antes de empezar eliges un piloto, con sus características y habilidades, y la nave que quieres utilizar. Las cinco primeras pruebas sirven para conseguir recursos y montar una combinación de mejoras que te permita afrontar esa última carrera con garantías.
Lo curioso es que, antes de cada prueba, puedes apostar por la posición en la que crees que vas a terminar. Cuanto más arriesgas, mejores pueden ser las piezas que consigues si cumples lo prometido. También puedes marcar a otros pilotos como rivales y aceptar contratos de patrocinadores para obtener recompensas adicionales. Así que hay varios objetivos que tener en cuenta más allá de intentar cruzar la meta primero.
Entre carreras puedes gastar lo que has ganado en mejorar el vehículo, cambiar piezas y ajustar tus habilidades. Es una manera de trasladar al multijugador esa idea de ir construyendo tu nave durante un recorrido, aunque aquí tienes a otros jugadores haciendo lo mismo. La prueba definitiva se celebra en Derven Acos o, si estás en un Tour de vainas, en Tatooine. No podía ser de otra manera.
Además, el online tiene su propio progreso. Consigues experiencia en los diferentes modos multijugador y, al subir de rango, desbloqueas nuevos pilotos y elementos de personalización, como diseños para los vehículos, insignias y fondos para tu estandarte. Es otro incentivo para seguir compitiendo cuando ya hayas avanzado en las opciones para un jugador.
Conclusiones
Star Wars: Galactic Racer es uno de los mejores juegos de la saga y un arcade de conducción que me ha encantado. Su campaña roguelike engancha, el manejo tiene más profundidad de la que parece y los circuitos son una maravilla. Si te gustan los juegos de carreras, deberías probarlo, incluso aunque Star Wars te dé igual.

Por último, dar las gracias a bastion por cedernos una copia de Star Wars: Galactic Racer.









