Análisis de The Last Gas Station

Jugamos a este videojuego indie en el que trabajas en una gasolinera

José Miguel Rodríguez Ros
7 minutos de lectura
The Last Gas Station
The Last Gas Station
8 RECOMENDADO
The Last Gas Station
STEAM

Los simuladores de gestión tienen algo especial cuando encuentran un buen equilibrio entre rutina, progresión y personalidad. The Last Gas Station no es el juego más profundo del género, pero su originalidad es suficiente para engancharte. Nunca había pensado que ser un panda rojo que trabaja de gasolinero me fuera a gustar tanto, pero esta es la magia de los videojuegos. Análisis.

DESARROLLADOREDITORPLATAFORMASFECHA DE LANZAMIENTOVERSIÓN ANALIZADA
AlawarAlawarPC28 de abril de 2026PC

Reconozco que le he cogido el gustillo a los juegos que te invitan a gestionar un establecimiento. Esa mecánica fue una de mis partes favoritas de Moonlighter y disfruté bastante Discounty, a pesar de sus limitaciones. Ahora, he conocido lo entretenido que puede ser un gasolinero gracias a The Last Gas Station, un indie de gestión desarrollado por el estudio Alawar.

The Last Gas Station

El juego te pone en la piel de un panda rojo que tiene el objetivo de restaurar una vieja gasolinera perdida en mitad de ninguna parte. Tu trabajo del día a día consiste en atender clientes para echarles gasolina o hinchar los neumáticos, pero también para venderles snacks o repuestos del coche (tienes que registrar cada producto y devolver el cambio justo).

Todo eso implica que también hay otro tipo de tareas que debes hacer, como hacer pedidos de gasolina y productos a los proveedores, reponer estanterías, decorar la tienda y los exteriores, poner nuevas estructuras (como un baño o un lavadero, instalaciones que además te darán un dinero extra) y, en definitiva, llevar y mejorar el negocio para poder vivir de él.

La tarea principal, que incluso se puede asemejar a la de un juego cozy porque no supone un gran estrés, se mezcla con una historia misteriosa, ya que no está muy claro qué ocurrió con el anterior propietario. Además, hay una serie de Leyendas que enriquecen el universo, como sucesos extraños con extraterrestres. Sí, tiene un lado algo tétrico, pero le sienta muy bien.

Esa mezcla entre lo cotidiano y lo inquietante es, probablemente, una de las mejores ideas del juego. Durante el día, The Last Gas Station se comporta como un simulador amable, pero cuando cae la noche, introduce un tono más misterioso que le da personalidad y evita que todo se sienta como una simple lista de tareas. No es un juego de terror, pero juega con la sensación de estar en un lugar extraño.

La base jugable de The Last Gas Station es muy sencilla y tu objetivo es asegurarte de que los clientes se marchan satisfechos. Al principio todo es manual y algo rudimentario, lo que encaja muy bien con la sensación de estar levantando un negocio desde cero. Cada pequeña mejora se nota: una nueva estantería, más variedad de productos (su gestión es mejorable) o una zona de servicio adicional marcan la diferencia.

La satisfacción viene de ahí. The Last Gas Station entiende muy bien el placer de arreglar un lugar poco a poco. No hay grandes decisiones estratégicas ni sistemas complejísimos, pero sí una progresión constante que invita a seguir jugando “un día más”. Echas gasolina a unos cuantos coches, cobras en caja, compras mercancía, desbloqueas una mejora y, sin darte cuenta, piensas en el siguiente objetivo.

The Last Gas Station

En ese sentido, el juego funciona muy bien como simulador relajado. Tiene tareas repetitivas, sí, pero durante buena parte de la aventura esa repetición resulta agradable. Es el tipo de juego que puede enganchar precisamente por su sencillez, porque no exige demasiado y porque siempre tienes algo pequeño que hacer. No busca agobiarte ni convertir la gestión en una hoja de cálculo.

Es cierto que la parte final del juego puede ser algo más tediosa porque hay grindeo, pero tengo que decirte que Alawar actualizó el título y ha mejorado esa parte, por lo que es más llevadera. Es evidente que, con el paso de las horas, las mejoras tardan más en llegar y pierde la frescura de la primera mitad, pero creo que es suficientemente divertido como para que puedas sobrellevar esa repetición.

También hay sistemas que podrían estar mejor aprovechados. The Last Gas Station tiene buenas ideas y una ambientación muy resultona, pero no siempre profundiza en ellas todo lo que podría. Algunas mecánicas se quedan en lo justo, algunas mejoras son más funcionales que sorprendentes y la gestión nunca llega a alcanzar una profundidad especialmente grande. No es ese tipo de juego.

El pixel art es uno de sus grandes aciertos, con un estilo bonito, limpio y expresivo que encaja muy bien con ese tono cozy e inquietante a la vez. Entra por los ojos desde el primer momento y me ha funcionado perfectamente en mi PC (tengo una Gigabyte RTX 4080 Gaming OC 16GB GDDR6X y un Intel Core i7-14700K). Todos los textos están en español, aunque hay algunas partes un poco raras. ¿IA quizá?

The Last Gas Station me ha parecido una sorpresa muy agradable dentro de los simuladores cozy. Entiende muy bien el placer de levantar un negocio desde cero y ver cómo cada pequeña mejora transforma una gasolinera abandonada en un lugar con vida. Además, el misterio que rodea al anterior propietario le da una personalidad especial. Aquí tienes una experiencia pequeña, sencilla y muy disfrutable.

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Por último, dar las gracias a Alawar por cedernos una copia de The Last Gas Station.

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RECOMENDADO 8
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