Monster Sanctuary revolucionó los RPG de coleccionismo de criaturas sumando a la ecuación el género metroidvania. Es un juego de nicho, pero que funcionó muy bien y enamoró a muchos jugadores. Ahora, el estudio a cargo, moi rai games, pretende aportar algo distinto de nuevo con Aethermancer, un roguelite a lo Pokémon, muy centrado en los combates. Ya lo he jugado.

Aethermancer
Entrena a monstruos en este Roguelite y conviértete en un Aethermancer para combatir contra criaturas míticas. ¡Explora las cambiantes Ruinas Fracturadas, planifica tus movimientos en desafiantes combates por turnos y fortalece a tus monstruos desafiando a la muerte!
Criaturas y roguelite: ¿funciona?
En un mes tenemos tres lanzamientos muy potentes para los que nos gustan los juegos de rol de coleccionismo de criaturas: Aethermancer, Digimon Story Time Stranger y Leyendas Pokémon: Z-A. Evidentemente, el primero no tiene un nombre tan grande como los otros dos, pero no por ello hay que olvidarse de él. Eso sí, Aethermancer ha salido hoy, 23 de septiembre, en acceso anticipado.
moi rai games ya revolucionó los juegos de coleccionismo de criaturas con Monster Sanctuary, que unía esa jugabilidad con los metroidvania. Más allá de la curiosa combinación, ese título destacó entre la comunidad por un combate por turnos muy profundo y complejo. En Aethermancer son precisamente las batallas las grandes protagonistas y el estudio repite un sistema muy avanzado.
En el videojuego eres Siriux, un Aethermancer que recorre las tierras de Terastae. En él, los monstruos habitan en un bucle de vida y muerte. Por suerte, tienes la capacidad de domarlos para que luchen para ti y te ayuden a avanzar en las Ruinas Fracturadas. El objetivo es descubrir qué sucede en este mundo, pero como en cualquier juego del género, tu avance no será fácil y morir será el pan de cada día.
Cuando comienzas cada intento, es posible elegir un monstruo que hayas tenido anteriormente. No es tan fácil, porque debes pagar con una divisa especial para que esté disponible el que tú quieras. Eso lo descubrirás la primera vez que mueras y vuelvas al Descanso del Peregrino, un pequeño pueblo que sirve de HUB y que irá llenándose de vida conforme vayas encontrando nuevos NPCs en tus runs.
La mayoría de esos personajes te serán de ayuda de algún modo, porque en Aethermancer la muerte no es en vano. Además de que los monstruos van consiguiendo Valía (un nivel específico que permite que guarden cierto poder permanentemente), hay otras mejoras que puedes obtener para siempre. De esta manera, tu fuerza se incrementará para tu siguiente intento.
Vamos, es un roguelite al uso en ese sentido, incluso con niveles generados proceduralmente. Por tanto, tienes que armarte de paciencia, porque la repetición es la base del título y tus monstruos desaparecen si mueren. El crecimiento es un poco lento, especialmente en el desarrollo de las habilidades de Siriux, pero tampoco es un desequilibrio preocupante. Además, al estar en acceso anticipado, se podrá modificar si lo ven necesario.
Los intentos pueden alargarse muchos minutos, pero por suerte se puede guardar y salir en todo momento sin ningún problema, algo que se agradece mucho. Cualquier videojuego del estilo debería tener esta opción implementada, pero no siempre sucede, así que lo destaco como algo muy positivo. Pero la gracia del título no está en esta vertiente, sino en su combate y la complejidad de sus monstruos.

El combate de Aethermancer es profundo, complejo y desafiante
En tus intentos encontrarás muchas criaturas salvajes. Es posible crear un memento de cada una de ellas si se dan las condiciones oportunas, lo que te permitirá invocarlas en un altar cuando lo encuentres para añadirlas a tu equipo. Por cierto, puedes llevar 3 monstruos a la vez y eso da tensión adicional, porque las peleas son 3 vs 3 (como mucho) y perder a una criatura puede acelerar tu derrota si no eres cuidadoso.
En general, cada monstruo tiene dos tipos. Hay cuatro distintos: tierra, fuego, agua y aire. Además, las criaturas son débiles a uno de ellos (con alguna que otra excepción). Por ejemplo, en las peleas puedes ver la debilidad de los enemigos y tu objetivo es atacarla para que entren en estado “Vulnerable”. Eso, además de ayudarte a registrarlo para invocarlo, frena su siguiente acción.
También es posible encontrar, especialmente en enfrentamientos contra jefes, que el tipo vulnerable no es uno en concreto y depende de otros factores. Pero es importante jugar con las debilidades y fortalezas para salir victorioso, es lo más básico. Y para poder maximizar tus posibilidades debes vigilar el Aether, porque eso te permitirá usar las técnicas adecuadas en cada momento.
El Aether son una especie de puntos de energía que los monstruos generan de forma pasiva cada turno, pero también con ataques básicos o habilidades. Estos orbes se acumulan en tu haber y te permiten utilizar técnicas más avanzadas. Por ejemplo, puede que tengas una criatura con un ataque que necesite dos Aether de tierra y uno de aire para ser ejecutado. También hay Aether salvaje, canjeable por cualquier tipo.
Esto lo ganas tú y lo gana el enemigo, pero puedes ralentizar su ofensiva utilizando habilidades que purguen Aether del rival (es decir, que quitan estos orbes). Es una mecánica clave, como la de la vulnerabilidad. Pero eso no es todo: la complejidad llega con los rasgos, que son habilidades pasivas, así como con los efectos secundarios de los ataques, que dan diferentes buffs a tus monstruos o debuffs a los enemigos.
Y no hablo sólo de los típicos de subir ataque temporalmente o provocar veneno. Por ejemplo, hay un estado que se llama Tándem y que me encanta. Si una criatura lo tiene, realiza un ataque adicional cuando otro aliado impacta sobre el enemigo, lo que aumenta tu daño. De hecho, como puedes atacar en el orden que quieras, a veces es bueno hacer las habilidades que te den Tándem primero para golpear más después.
El tema es que hay tantos modificadores para cada monstruo, tanto los tuyos como los de tu rival, que el problema fundamental que le veo a Aethermancer es que es demasiado complejo. Aunque en cada run vas aprendiendo y entendiendo mejor el sistema, sigo teniendo la sensación de descontrol, de que no sé qué sucede siempre… pero lo cierto y verdad es que también es culpa mía.
Lo es porque cuando llevas unos cuantos combates te das cuenta de una cosa: tienes que conocer a tus monstruos casi mejor que a ti mismo. Esto quiere decir que es muy importante que pares a mirar tu equipo, a entender sus rasgos y a visualizar cómo funcionan las sinergias. Estratégicamente es increíblemente profundo y para llegar lejos en los intentos tienes que hacer ese esfuerzo adicional por leer y entender.
No creo que esto quiera decir que el diseño de los combates es malo. Al contrario, creo que es tremendamente bueno y que el esfuerzo hecho por el estudio es enorme. Es un videojuego dirigido a los fans más acérrimos de los combates desafiantes por turnos. Y está bien, pero creo que puede abrumar a más de uno. Ya veremos cómo lo recibe la comunidad, pero al menos hay margen para que modifiquen lo necesario.
Por terminar, he jugado en PC y funciona sin problemas a 4K y 60 FPS (tengo una Gigabyte RTX 4080 Gaming OC 16GB GDDR6X y un Intel Core i7-14700K). Artísticamente no me ha entusiasmado nada, aunque reconozco que el diseño de las criaturas está muy bien. También molan las animaciones de ataques y, en general, todo lo que pasa en batallas. Fuera de ellas deja mucho que desear visualmente.

Conclusiones
Aethermancer es un roguelite que lo apuesta todo a combates por turnos increíblemente profundos que lo convierten en un desafío estratégico de primer nivel. Es tan complejo que puede resultar abrumador, pero también es lo que lo hace especial. La base es genial y estoy deseando ver cómo evoluciona su acceso anticipado.
Por último, dar las gracias a offbrand games por cedernos una copia de Aethermancer.







