La verdad es que deseaba con todas mis fuerzas que Project Motor Racing saliera bien. Si has estado mínimamente pendiente de la actualidad, ya sabrás que no ha sido así. La culpa, creo, es nuestra: nos dejamos llevar por la ilusión de un proyecto que pintaba muy bien y obviamos, no sé si por salud mental, que detrás de todo esto está Ian Bell. Porque sí, ha vuelto a mentir.
Y me sabe muy mal ser tan claro, pero hay que ser sinceros. Estoy convencido de que en GIANTS Software son conscientes de que la cabeza más visible de Straight4 Studios no ha sido honesto en sus comentarios. Se repite, por desgracia, la historia que ya vivimos con Project Cars, pero aquí es incluso más sangrante, porque PMR es un título que está por debajo en calidad, especialmente porque no cumple lo prometido.
El lanzamiento ha sido caótico y lo demuestran las numerosas actualizaciones. Nos dieron el juego pocos días antes de la salida oficial y la build que jugamos era diferente a la que se lanzó el día 1 (se actualizó a la versión 1.5, casi nada…), pero es que esa cambió también días después (mis últimas pruebas son con la 1.5.1). Así es muy difícil hacer un análisis porque esto parece más un acceso anticipado encubierto.
Aunque reconozco que las actualizaciones han ido mejorando el juego, está muy lejos de ser aquello que los tráilers prometían. Todo este clima tampoco me lo pone fácil a mí para hacer un texto de análisis, así que he decidido hacer un artículo de mis impresiones sin nota, porque es posible que eso se caduque rápido si siguen actualizándolo (que ojalá sea así y arreglen muchos problemas).
Escribo esto después de una semana de la salida de Project Motor Racing y, para que te hagas una idea de la situación, en Steam tiene reseñas “Mayormente negativas” (y eso que han mejorado). Dicho todo esto, en este artículo te cuento qué tal está este nuevo videojuego de conducción y por qué ha sido una de las grandes decepciones de los últimos años en el simracing.
Manejo raro e inconsistente
Project Motor Racing es un videojuego de conducción tipo simcade (está entre los arcades y los juegos puros de simulación), que ofrece una buena variedad de vehículos de diferentes épocas del automovilismo. Este es, sin duda, uno de sus grandes atractivos: desde coches históricos que han corrido en Le Mans, como el Mazda 787B, hasta los actuales Hypercars, pasando por categorías como los N-GT, GTO o GT3.
La selección de los vehículos es realmente buena y no le pongo muchos peros, excepto por el hecho de que no me gusta que no haya ni un sólo monoplaza. Pero dejando eso a un lado, es increíble ver en un juego actual coches como el Morgan Aero 8 o el Toyota GT-One. Es más, son estas bestias antiguas las que más brillan en el juego, no sé si porque se benefician más de las propias físicas.
El manejo es… extraño. Aunque veo reminiscencias a Automobilista 2 en las físicas (recordemos que Reiza usa el motor de Project Cars, lo que puede implicar que la colaboración entre los estudios haya ido más allá), es una especie de evolución de Project Cars 2. Es simcade, es evidente, y no tiene nada de malo, porque es justo lo que esperaba. El inconveniente está en que premia girar bruscamente como en F1 24.
El otro problema, más allá de que las sensaciones sean menos precisas que en simuladores puros (que insisto, no me parece mal), está en que hay una inconsistencia tremenda entre cada coche. Hay vehículos que son divertidos de llevar (no entro en cuestiones de realismo), pero otros son un auténtico desastre. Por ejemplo, los N-GT son chulos, pero los Hypercar son rarísimos.
Los GT3 también hacían cosas raras, aunque en la última actualización han mejorado y tienen un grip más normal (estos me recuerdan mucho a los de Automobilista 2; más descafeinados, pero parecen sacados de ese simulador, donde tampoco son de lo mejor). Los GT4 también son entretenidos; el Mazda MX-5 es bastante sencillo y plano; los GT1 son demasiado potentes, pero entretienen.
Aunque no te emocionará sobremanera ningún coche, no creo que el manejo sea uno de los grandes inconvenientes, teniendo en cuenta que estamos ante un simcade (y que hay algunos coches vehículos horribles, claro) y que parece que las actualizaciones están mejorando su comportamiento. Los grandes problemas del juego están mucho más allá, empezando por la IA.
El amigo Ian Bell dijo en varias ocasiones que era la mejor IA jamás creada en un videojuego de conducción. No lo es. En absoluto, vaya. De hecho, al principio era bastante mala. Ahora… ha mejorado un pelín, al menos los vehículos de la máquina no te chocan siempre y, a veces, hasta parece que pelean contigo. Pero vamos, son incapaces de adelantarte (incluso aunque vayas lento) y son muy agresivos.
También fallan mucho en la primera vuelta, sobre todo en las primeras curvas de algunos circuitos (la primera chicane de Monza, que no tiene la licencia, suele ser un caos, se quedan parados). Lo peor de todo es que cuando se ponen en fila india es una procesión. Jamás se adelantan, ni te defienden a ti. Y aunque no son lentos, hacen movimientos raros (por ejemplo, van lentos en zonas en las que no deben).
Esta IA tan pobre impacta directamente en el modo Trayectoria, una modalidad que intenta hacer algo distinto, pero que tampoco funciona del todo bien. Cuando arrancas la carrera, debes seleccionar la sede del equipo (que influirá en algunos costes), la forma en la que obtienes ingresos por los patrocinios (con un sistema que te da más recompensas si arriesgas más), el dinero con el que empiezas y la dificultad.
Y sí, es importante que gestiones tu dinero, porque debes usarlo para comprar vehículos, apuntarte a eventos, viajar o incluso para reparar tu coche. Aquí los daños no se arreglan mágicamente siempre. Las ideas son escasas, pero no está mal, y aporta algo diferente… pero todo se reduce a menús y poco más. Adolece de mucha inmersión a la hora de la verdad.
Pero bueno, con los coches que hayas comprado tienes acceso a diferentes campeonatos y tú eliges en cuáles participas, ya sea por el premio o porque te es más barato inscribirte. Una vez dentro, hay práctica, clasificación y carrera, aunque las dos primeras sesiones son bastante cortas normalmente. Agradezco que intenta hacer cosas distintas, aunque se queda soso y en pista la IA lo arruina.
Más allá de este modo, puedes crear tus pruebas personalizadas (práctica, clasificación y carrera, corriendo en las sesiones que quieras), y también puedes acceder a Desafíos. Estos retos son vueltas rápidas tipo Time-Trial en las que debes intentar superar un tiempo objetivo. Además, los tiempos se suben al servidor y hay un leaderboard entre todos los jugadores, así que también puedes picarte con los demás.
Por cierto, hay dos tipos de circuitos: los licenciados y los no licenciados. Estos últimos son calcados a los de verdad, pero no usan el nombre real (por ejemplo, Imola). Puede parecer algo menor, pero a mí no me gusta. La selección tampoco me convence. Los únicos más especiales son Kyalami y Zolder. Lo peor es que no hay versiones históricas, algo que queda raro cuando usas los coches antiguos.

Un online en pañales
Uno de los desarrolladores llegó a decir que Project Motor Racing iba a tener un modo online competitivo similar a iRacing. Si alguien dice eso de forma tan rotunda, lo normal es emocionarse, ¿no? Porque entiendo que, si lo dices, estás muy convencido de que estás creando un buen sistema. Para desgracia de los jugadores, esto no es así. No se parece en nada a iRacing. Está a años luz, vaya.
Para empezar, aunque sí hay carreras diarias programadas, hay un montón de diferentes clases que coinciden exactamente a la misma hora. Un sin sentido, claro, pero hay algo que todavía tiene menos: no puedes inscribirte a las carreras y que eso se quede registrado. Si te inscribes, tienes que quedarte en la pantalla del menú previo a la carrera sin poder hacer otra cosa.
Y esto es literal, ¿eh? Si sales, pierdes la inscripción. Y no, no se abre un servidor de práctica para que dés vueltas. Eso, claro, te obliga a apuntarte a la carrera a última hora para no perder el tiempo… o para entrenar, vaya. Evidentemente, es una manera de afrontar la inscripción completamente errónea y muy incómoda. Seguro que es una de las causas de que casi no corra nadie (y eso que se juega en PC, PS5 y XBXS).
Sí es cierto que hay matchmaking, pero con tan poca gente participando, tiene poco sentido. Tampoco ayudan las penalizaciones tan absurdas que hay (por ejemplo, te sales de pista por un error y te meten 2 segundos), los crasheos, los bugs y lo poco en serio que se toma la gente este modo, aunque esto es culpa de los jugadores, que no se pueden comunicar porque no hay chat de ningún tipo. El netcode es aceptable, que casi es lo de menos viendo lo demás.
Además de todo eso, el rendimiento general del juego deja mucho que desear. Si activas la Vsync en PC, se rompe. Encima, los gráficos son muy pobres (incluso en 4K), especialmente en los circuitos. Y tengo una Gigabyte RTX 4080 Gaming OC 16GB GDDR6X y un Intel Core i7-14700K. No cumple los estándares actuales. Y por cierto, en consola puedes correr contra muchos menos coches de la IA que en PC. En fin.

Conclusiones
Project Motor Racing es decepcionante y no cumple lo prometido. Aunque la selección de coches es fantástica y el enfoque simcade podría haber funcionado, el manejo es inconsistente, la IA es muy pobre y el online está en pañales, lejos de la supuesta alternativa a iRacing que se anunció. Con un rendimiento flojo y un conjunto que parece más un acceso anticipado encubierto que un producto final, solo queda esperar que las actualizaciones lo acerquen algún día a lo que prometía ser.
Por último, dar las gracias a GIANTS Software por ofrecernos una copia de Project Motor Racing.







