Animal Crossing: New Horizons Totakeke
Animal Crossing: New Horizons Totakeke

15 días en Animal Crossing: New Horizons

Nuestra isla avanza a buen ritmo y ya tenemos libertad plena para obrar el hogar que siempre deseamos

Llevamos algo más de 15 días jugando a diario a Animal Crossing: New Horizons. Como comentamos en el análisis, queríamos hacer un artículo a las dos semanas de sacar dicho escrito y otro al mes. ¿Y esto por qué? Porque Animal Crossing es un videojuego en el que el paso del tiempo se nota, y mucho. La experiencia de juego y las posibilidades se amplían de forma casi insultante. Vamos a dar un paseo por nuestra isla y a descubrir cómo evoluciona el título.

Un apunte antes de continuar: este artículo contendrá spoilers, así que pasa de él si no llevas tanto como nosotros o si no quieres destriparte algunas sorpresas.

Museo, tiendas y un ayuntamiento en condiciones

Después de mucho trabajar, y de ser explotado constantemente por Tom Nook, la isla ha evolucionado una barbaridad. La construcción del museo (algo que pasa en los primeros compases y que ya teníamos en el análisis), de la tienda de Tendo y Nendo y la de Pili y Mili le dan mucha vida al juego. Con ambos establecimientos llegaron los horarios de apertura y cierre y ahora el estrés por hacer todos los días los recados aumenta. Además, el ayuntamiento es ahora un edificio en condiciones y la querida Canela está por fin con nosotros, trabajando al servicio de los ciudadanos.

Conforme pasan los días, el juego adquiere una dimensión completamente diferente. A partir de la tercera o cuarta ampliación de nuestra casa pagarla ya no es tan sencillo. Hay que ponerse serio para conseguir bayas, porque además de la decoración de nuestro hogar y del exterior de la isla, se nos abre la posibilidad de construir puentes, rampas y solares para nuevos vecinos. El máximo de ciudadanos, además de los jugadores, se ha establecido en 10 en Animal Crossing: New Horizons. La verdad es que la isla tiene una vida tremenda cuando se mudan todos.

La rutina está tan llena de tareas que a veces el agobio se siente, está latente. Si te lo tomas al pie de la letra hay que peinar la isla para encontrar los fósiles, recoger la fruta, buscar la piedra con dinero, cuidar las flores… Hasta hay que vigilar el precio de compra de los nabos por parte de los Nook. Vivir en el juego es una experiencia intensa y que pide nuestro compromiso. Obviamente, Animal Crossing: New Horizons se adapta al ritmo del jugador, pero si quieres desbloquear las funcionalidades lo antes posible es necesario echar horas y hacer los recados clave.

Terraformar te cambia la vida

Animal Crossing: New Horizons obras públicasSi has ido poco a poco cumpliendo los recados que Tom Nook te pone, llega un día en el que Totakeke, el famoso cantautor de la saga, va a tu isla a dar un concierto. Ese es el “final” de la historia, si consideramos de forma muy generosa que la tiene. Es un momento muy bonito y se disfruta bastante.

Cuando llegamos a ese final, Tom Nook nos da una palmadita en la espalda y nos deja a nuestro aire. En ese momento recibimos la opción de Terraformar y, tras comprar con Millas Nook lo necesario para desbloquear todo su potencial, podemos cambiar la isla de arriba a abajo. ¿No nos gusta por dónde va el río? Sin problema, a otro lado. ¿Queremos aplanar toda la isla o hacer más montañas? Adelante. ¿Nos arrepentimos de establecer aquí a este vecino? Le pagamos 50.000 bayas a Tom Nook y le cambiamos la casa de sitio. Además, podemos poner diseños en el suelo para, por ejemplo, hacer calles.

Terraformar es un añadido brutal, pero el sistema tiene algunas pequeñas carencias y demuestra que hay margen de mejora. Por ejemplo, es un poco frustrante no poder poner diseños en algunos rincones del exterior de las casas (a no ser que las movamos, claro…) o que los propios diseños solo se unan si son iguales. Además, mover las edificaciones es tedioso. Primero, porque cuesta un buen dinero. Segundo, porque cuando mueves un edificio tienes que reservar el solar al que se trasladará y sigue donde estaba un día entero. Eso provoca, por ejemplo, que si queremos mover una casa tres casillas, tenemos que mandarla lejos un día y al siguiente ponerla bien (100.000 bayas mediante). Creemos que la explicación radica en que el juego pretende ser algo realista, y es entendible.

Evento va, evento viene

Animal Crossing: New Horizons CotiOtra de las razones por las que uno debe jugar a diario es porque normalmente tenemos visita especial. Quizá Alcatifa haya venido a vendernos alfombras, Gulliver haya naufragado otra vez o Betunio haya instalado su tiendecita de zapatos y bolsos. Estos personajes especiales nos abrirán aún más el espectro de opciones y conseguiremos nuevos objetos. A destacar, la venida de Juliana los domingos por la mañana. Le podemos comprar nabos y revenderlos en la tienda de los Nook a un precio superior. La especulación con estas hortalizas está siendo un quebradero de cabeza para todos, ya que es una manera de ganar mucho dinero.

Si el jugador hace trampas y adelanta la hora de la consola no recibirá a estos visitantes, por lo que de ninguna manera conseguirá los objetos especiales que estos proporcionan.

Además, en abril está teniendo lugar la Caza del Huevo, el primer evento por actualización de Animal Crossing: New Horizons. Vendrán muchos más, como ha prometido Nintendo. Estas novedades constantes, sumadas a las actualizaciones regulares que corrigen bugs, demuestran el mimo de los japoneses con el título.

Dos semanas que han dado para mucho

La evolución de la isla es altísima y las posibilidades que se abren son tremendas. Hay gente haciendo virguerías con sus terrenos y con los diseños (que se pueden compartir con todo el mundo, para uso y disfrute del resto).

Aún así, surgen incógnitas. ¿Dónde está Aladino? ¿Y la cafetería? ¿Estela no tiene su observatorio? ¿No podemos nadar? Falta contenido que estaba en entregas anteriores y nos extraña una barbaridad su ausencia. Hay rumores que dicen que todo eso llegará, y aunque solo son eso, habladurías, creemos que se tornarán ciertas. Solo el tiempo lo dirá. Nos leemos en dos semanas.

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